El 5 de septiembre vamos a abrir las puertas de Kawayo. Para mí, ese día significa mucho más que inaugurar un santuario: significa ver convertido en realidad un proyecto que nació de la preocupación por aquellos caballos que han sido abandonados o maltratados.
En este camino ha sido muy importante trabajar de la mano de activistas, asociaciones y causas y con quienes comparto la convicción de que podemos hacer mucho más por los animales y, sobre todo, ayudar a cambiar la forma en que los vemos y los tratamos. Por eso, impulsamos Kawayo con un objetivo muy claro: darles una segunda oportunidad.
Durante este tiempo he tenido la oportunidad de convivir y conocer, de primera mano, las historias de los caballos que he rescatado. Algunos estaban lastimados, otros habían vivido situaciones de abandono o maltrato, pero todos tenían algo en común: necesitaban un lugar donde pudieran recuperarse y volver a vivir con dignidad.
Los caballos nos han dado mucho, ahora nos toca a nosotros devolverles aunque sea un poco. Por eso este proyecto es tan especial para mí y para todas las personas que han puesto tiempo, trabajo y corazón para hacerlo realidad.
Pero Kawayo también busca generar algo que vaya más allá del rescate. Queremos que las historias de estos caballos ayuden a crear conciencia sobre el abandono y el maltrato animal, porque rescatar a un caballo no termina cuando lo sacamos de una situación de riesgo. Ahí comienza una responsabilidad que implica cuidarlo, rehabilitarlo y darle la oportunidad de recuperar su vida.
Los caballos nos han dado compañía, alegría y muchos momentos que difícilmente se olvidan. Ahora nos toca a nosotros devolverles un poco de todo eso. Por eso este proyecto es tan especial para mí y para todas las personas que han puesto tiempo, trabajo y corazón para hacerlo realidad.
El próximo 5 de septiembre abriremos las puertas de Kawayo y comenzará una nueva etapa. Espero que cada caballo que llegue encuentre algo que quizá durante mucho tiempo no tuvo: un lugar seguro, cuidado y libertad.
Porque una segunda oportunidad puede cambiar una vida, y en Kawayo queremos que esa oportunidad sea una realidad para cada caballo que llegue a este lugar.