La reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales no solo obligará a las empresas mexicanas a replantear su operación diaria. También abrirá una nueva etapa de mayor supervisión sobre el cumplimiento de los derechos laborales, especialmente para aquellas compañías que forman parte de cadenas de suministro hacia Estados Unidos y Canadá.
Especialistas consideran que la reforma tendrá implicaciones que van más allá del ámbito laboral, ya que el respeto a los nuevos límites de la jornada será un factor cada vez más relevante para las empresas que participan en el comercio internacional.
Los abogados José María Galindo Füguemann y Claudio Martínez Santistevan, del despacho De la Vega & Martínez Rojas, explican que las organizaciones deberán prepararse para un entorno regulatorio más exigente, donde el cumplimiento laboral puede convertirse en un elemento clave para evitar conflictos legales, afectar relaciones comerciales o incluso dañar su reputación.
Uno de los factores que aumenta la presión sobre las empresas es la reforma aprobada en 2024 al artículo 21 de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas. Con este cambio, las jornadas que excedan los límites establecidos por la legislación pueden ser consideradas una forma de explotación laboral, aunque la norma mantiene una diferencia jurídica entre ese concepto y el trabajo forzoso.
A la par, el Congreso aprobó la reducción gradual de la jornada semanal, que pasará de 48 a 40 horas de manera escalonada hasta 2030. La implementación incluirá nuevas reglas para el trabajo extraordinario y la obligación de llevar un registro electrónico que documente el tiempo laborado por cada trabajador.
De la Vega & Martínez Rojas participó en un foro sobre el debate laboral. | Source : CortesíaCumplimiento laboral con impacto internacional
Para las empresas exportadoras, el reto no termina con cumplir la legislación mexicana. El Capítulo 23 del T-MEC establece compromisos en materia laboral que obligan a México, Estados Unidos y Canadá a combatir la producción de bienes vinculados con trabajo forzoso o trabajo infantil.
Si bien una jornada superior a la permitida no equivale automáticamente a trabajo forzoso, los especialistas advierten que las nuevas disposiciones mexicanas podrían convertirse en un elemento adicional de revisión durante auditorías laborales o procesos de verificación relacionados con el tratado comercial.
Ante este escenario, recomiendan fortalecer los sistemas de control interno, documentar adecuadamente las horas extraordinarias, conservar registros confiables de asistencia y demostrar que cualquier tiempo adicional trabajado fue aceptado de manera voluntaria por el empleado.
El desafío llegará a toda la cadena de suministro
La adaptación tampoco recaerá únicamente en los grandes empleadores. Las empresas tendrán que verificar que sus proveedores y contratistas también respeten las nuevas disposiciones laborales, ya que cualquier incumplimiento podría generar riesgos dentro de la cadena de suministro.
José María Galindo Füguemann y Claudio Martínez Santistevan señalan que la transición hacia la semana laboral de 40 horas implicará un cambio de fondo en la forma de organizar el trabajo, sobre todo en industrias donde las jornadas extendidas han sido parte del modelo operativo durante años.
En ese contexto, concluyen que anticiparse a la reforma y fortalecer las políticas de cumplimiento permitirá a las compañías reducir riesgos legales y mantener la confianza de clientes e inversionistas en un entorno donde las condiciones laborales tendrán un peso creciente en el comercio internacional.