Hace algunos años cuando yo era niño, había una telenovela llamada “El extraño retorno de Diana Salazar”. En la escena inicial de la telenovela, aparecía Diana Salazar encadenada en lo que era trasladada al cadalso o al calabozo en épocas de la Inquisición. En días recientes, el periodista Pascal Beltrán del Río se refirió al “extraño retorno de Rubén Rocha Moya” a partir del regreso del Gobernador de Sinaloa a su cargo. Hay elementos que permiten comparar la novela y la realidad.
Rubén Rocha Moya anunció el viernes pasado que regresaba al Gobierno de Sinaloa. Desde el 1 de mayo de 2026, Rocha había pedido licencia a su cargo. Las razones que esgrime son etéreas y genéricas. Rubén Rocha Moya dice que la Fiscalía General de la República no encontró elementos que permitan presumir que él haya cometido delito alguno. Es decir, él mismo determinó que en su conducta, él no cometió delitos. La Fiscalía General de la República no ha determinado que no existan elementos contra Rocha, simplemente ha hecho mutis en tal situación.
El contexto político en el cual regresa Rocha a su cargo es muy convulso. Por un lado, apenas la semana pasada, Andrés Manuel López Beltrán anunció que el gobierno de Estados Unidos le había revocado la visa para visitar ese país. En un mensaje soberbio, sobrado, y hasta torpe, López reclama que le hayan revocado su visa; cree que puede hablar al tú por tú con el Presidente de Estados Unidos e incluso se atreve a pedirle que corra de sus cargos a diversos funcionarios del Departamento de Estado. Como dirían los chavos, “tiene la realidad muy alterada”.
Es evidente que, si a López Beltrán le revocaron la visa, es porque las autoridades norteamericanas encontraron elementos que lo vinculan con acciones que lo hacen inelegible para viajar a Estados Unidos. Una de ellas es que tenga acusaciones penales pendientes. Una enorme posibilidad es que dichas acusaciones se estén preparando en Estados Unidos contra López Beltrán por diversos actos de corrupción y vinculación con organizaciones criminales.
En este mismo tenor, la reunión de Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad Pública, con el Director de la DEA lanza varios mensajes. En dicho mensaje, el Director de la DEA le echó porras a Harfuch al decir que era un socio confiable. Con este mensaje, es evidente que el gobierno norteamericano distingue entre los que gobernaban y los que hoy gobiernan. Es decir, distingue entre obradoristas y los actuales. Según ha trascendido en redes sociales, el propio López Obrador estaría pidiendo la renuncia de Harfuch, pues quiere tener un frente integrado en contra de la eventual embestida que Estados Unidos le dé al gobierno de México.
En este contexto político, el retorno de Rubén Rocha Moya no fue bien recibido ni siquiera por sus correligionarios. Los gobernadores emanados de Morena firmaron el viernes un comunicado donde le piden a Rocha actuar con madurez, y en términos generales, critican el retorno de Rocha.
Lo curioso del caso es que dicho comunicado lo firman también Marina del Pilar Ávila (Gobernadora de Baja California), Alfonso Durazo Montaño (Gobernador de Sonora) y Américo Villarreal (Gobernador de Tamaulipas), gobernadores que presuntamente están vinculados con el crimen organizado, según ha trascendido en distintos medios de comunicación. Solo faltó que dicho comunicado lo firmara también Mario Delgado (Secretario de Educación, acusado de vínculos con el huachicol) y Enrique Inzunza (Senador quien también es acusado por Estados Unidos). Es decir, en Morena donde se le pique sale pus.
Morena se ha querido desmarcar de Rocha, pues saben el enorme costo político que esto implica. En adición a esto, la Secretaria de Gobernación también refirió que el regreso atiende a cuestiones de carácter personal y deslindó al gobierno de tal decisión.
¿Cuáles habrán sido las razones que orillaron a Rocha a regresar a su cargo? Son varias las hipótesis que actualmente se barajan. La primera de ellas nos dice que la Fiscalía General de la República iba a proceder en su contra, y prefirió blindarse asumiendo el fuero que la Constitución le provee. Esta es la razón más plausible para esta clase de asuntos. Morena no quiere que Rocha sea enviado a Estados Unidos porque entonces destaparía allá toda clase de cloacas que evidenciarían lo que todos vemos: el permanente acuerdo del crimen organizado con Morena. El gobierno de Sheinbaum y Morena no se pueden deslindar de lo que es evidente. Pero por otro lado tampoco puede estar libre aquí, porque de otra forma, Morena continuaría con la hemorragia de costo político que tendrían que enfrentar de aquí a las elecciones del próximo año.
Es probable que a Rocha le hubieran dicho que ese era el proceder, e incluso que le hayan ofrecido garantías para enfrentar su proceso. Sin embargo, Rocha no aceptó y decidió volver. No creo que vaya a durar mucho en el cargo, y no tendrá legitimidad alguna mientras gobierna.
En segundo término, puede ser que Estados Unidos planee venir por él. El hecho de que asuma como Gobernador no implica que no puedan materialmente hacerlo, pues a Caracas fueron a sacar a quien entonces fungía como Presidente de ese país. Pero sí complica la situación diplomática que un gobernador en funciones sea extraído de México para ser llevado a Estados Unidos.
En este contexto, puede ser también que hayan puesto al gobierno a escoger entre Rocha Moya y entre Andy López Beltrán. El gobierno ha demostrado que le interesa más defender a Andy López Beltrán que a Rocha. El golpe sería más duro porque se trata del hijo del expresidente. Es una pena que el Estado mexicano se haya convertido en un refugio de una persona que tiene cuentas pendientes con la justicia. México no puede ser usado en su conjunto como la tapadera de los López Beltrán. La relación es más compleja que eso.
Una tercera opción es que a Rocha lo haya amenazado el crimen organizado. Esta hipótesis también se ha difundido de forma reiterada en redes sociales en los últimos días.
Otra hipótesis es que, a partir de la detención de Fausto Corrales (testigo en el asesinato de Héctor Melesio Cuén) pudiera derivar información que incriminara a Rocha y por eso prefirió asumir el fuero, para estar protegido en caso de que lo quieran vincular.
La otra y más frívola, pero no menos real es que puede ser que la 4T necesita una cortina de humo para que dejemos de hablar de los juniors, Andy y José Ramón López Beltrán.
La última y menos probable es que hayan creído que el tema ya se enfrió. Este tema no se ha enfriado.
Sea como sea, resulta vergonzoso que un gobernador en funciones esté indiciado en una corte de Estados Unidos por estar vinculado a actividades ilícitas. La honestidad no nada más se pregona, también se tiene que reflejar, y una persona acusada por delitos en Estados Unidos no es el mejor ejemplo que el gobierno tendría que dar. Insisto, dudo que Rocha dure mucho tiempo en el cargo, pues es el epítome de lo que la oposición ha venido denunciando: los vínculos del crimen con Morena.
Así como en el intro de la telenovela “El extraño retorno de Diana Salazar” veíamos a Diana Salazar esposada y siendo llevada a su tormento, estoy casi seguro que así veremos a Rubén Rocha Moya en unos meses. La 4T no se puede dar el lujo de permitir que un gobernador acusado en Estados Unidos funja como tal. Es una burla para el gobierno y un desafío para Estados Unidos en el contexto de renegociación del TMEC.