Pareciera que como dice el filósofo de Dolores Hidalgo nada nos han enseñado los años, el grupo en el poder como todos los que acceden a el, realiza una serie de acciones, estrategias, usos y costumbres, imposición de leyes y medidas jurídico administrativas pensando que su permanencia será permanente y a pesar de tener el ejemplo más inmediato en el otrora partido único que a pesar de la inclinación ideológica e histórica de nuestra identidad heredada del tlatoani y el poder supremo, todo grupo dominante tiene su consolidación y su fin salvo hasta ahora la clase económica dominante que a fin de cuentas es la que determina el rumbo del país para la conservación del sistema imperante.
Como dice otro dicho popular bastante fuerte “le crecieron los enanos al circo” estos personajes siguen pensando en que todo lo pueden sin que parezca que toman en cuenta el contexto internacional hoy con una creciente ola de nacionalismos, cierre de fronteras de todo tipo, auge de supremacías así como una fuerza imperialista por retomar su papel de fiel de balanza por cualquier vía que hasta ahora ha sido la ilegalidad, la ignorancia de los acuerdos y tratados internacionales signados en una ONU cada vez más obsoleta y sobre todo, el uso de la fuerza nada disfrazada para terminar de golpe con gobiernos y movimientos que puedan ser valladares a su expansión y dominio.
Obvian la determinación de los dueños del capital que ante las medidas unilaterales y centralistas del marco jurídico, el doble discurso de “necesitar la inversión privada”, “el pueblo es el que manda”, expropiaciones y medidas legislativas para sustentarlas recientemente así como claras campañas de denuesto, están deteniendo sus inversiones que aunado a la escasa inversión extranjera directa, la contracción de la inversión pública, así como el uso de los fondos de resistencia y prevención que hasta hace siete años se tenían en el país, nos han colocado a las puertas de una gran recesión que está impactando directamente a la economía familiar.
Aunque siguen queriendo negar la presencia y dominio del crimen organizado en más del 30% del territorio nacional, cada día mayores zonas y regiones de México se convulsionan convirtiéndolas en polvorines, masacres, asesinatos y todo lo que la maña conlleva de tal manera que hasta hace poco la referencia mayor de esta grave situación lo eran lugares del norte, bajío o parte del pacifico, ahora en las mismas goteras de nuestro solar, el Istmo de Tehuantepec y particularmente Juchitán está convertido en zona de guerra en que el auto toque de queda está normalizado después de las siete de la tarde.
Dentro de la caracterización de lo que se conoce hasta ahora como izquierda en México, estamos presenciando lo que también quieren negar, la cada vez más creciente división entre los grupos propiamente del movimiento en el poder como ya lo hicieron en su antecesor partido que lo hizo casi
desaparecer, así como las posiciones cada vez más irreconciliables y enfrentadas de quienes presiden la
administración pública y el grupo aun bastante poderoso del ex titular del ejecutivo conocido como los
“duros” que tienen bajo presión creciente a quien dirige la coexistencia social actualmente y como si algo faltara, cada día es mayor el acoso y la injerencia del grupo en el poder de los Estados Unidos plasmado en el MAGA que encabeza la amenaza naranja que conforma el panorama nada alentador en lo inmediato y para la sucesión en el 2030.
Pareciera también que además de casi todos los días crear nuevos enemigos o rivales polarizando sus posiciones, persiguiéndolos con el SAT, la fiscalía con la campaña diaria de privilegio de lo que llaman la mañanera y tratando e demeritar las posiciones contrarias sin medir las consecuencias en el electorado, gana el hígado y fundamentalismos sin mucho sustento que están agrandando el caldo de cultivo para que en el 2027 tengan un revés importante que les quite la mayoría que de suyo está acotada por los “aliados” ahora sublevados y que con los resultados obtenidos en su negativa para apoyar todo lo que desde el ejecutivo se promueva con el requerimiento de la mayoría constitucional, exigirán mayores privilegios, candidaturas y beneficios que el coraje, el encono y las amenazas no logran acotar.
En ese contexto, de acuerdo a los resultados de la elección intermedia del 2027, las luchas intestinas de
quienes sienten tener una posibilidad para el 2030, la posición del grupo en el poder con quien decidirá las candidaturas de 2028 y 2030 en Oaxaca, el espacio político que logre el partido que había tenido una
alianza casi total hasta hace unos días y que en nuestro terruño se ha vuelto más contestatario que cualquier otro y la posición final de la sociedad civil para votar, serán definitorios en lo que parece no
alcanzar a más de una y uno que hoy pelean encarnizadamente por las candidaturas.
Gerardo Garfias Ruiz
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El artículo Todo cambia apareció primero en Quadratín.