HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Mundiario 24 Aug, 2026 16:17

Mucho fichaje en el Deportivo, pero Hidalgo arrancó en Málaga con siete titulares que ya estaban en Segunda

En el Deportivo de A Coruña se habla mucho de los numerosos –y caros– fichajes realizados durante el verano. La inversión ha sido importante y la sensación es la de un proyecto ambicioso. Sin embargo, basta mirar el once inicial de Antonio Hidalgo en Málaga para encontrar una paradoja difícil de explicar: siete de los titulares ya estaban la pasada temporada en Segunda División. Ese dato obliga a hacerse una pregunta incómoda. Si un club incorpora tantos jugadores y, cuando empieza la Liga, el entrenador apenas cambia el equipo, algo no termina de cuadrar. O la dirección deportiva no ha acertado plenamente con los refuerzos o el técnico todavía no confía en ellos. En cualquiera de los dos casos, el mensaje resulta preocupante.

El empate en La Rosaleda (1-1) volvió a evidenciar las mismas carencias que ya se intuían tras la igualada en casa ante el Elche. El Deportivo compite, trabaja y resiste, pero de medio campo hacia adelante vive demasiado al límite. Falta fútbol, falta creatividad y, sobre todo, faltan jugadores capaces de acompañar al único futbolista verdaderamente diferencial del equipo. Ese futbolista es Pierre-Emerick Aubameyang. Dos jornadas han bastado para confirmar que su fichaje tiene sentido. Volvió a marcar con un desmarque perfecto, un control orientado impecable y una definición de delantero de categoría mundial. Incluso estuvo cerca del segundo gol antes de que Herrero lo evitara con una gran intervención. Pero su aportación va mucho más allá del área. Baja a recibir, fija centrales, presiona, ayuda en defensa y da coherencia a prácticamente todo el juego ofensivo del Deportivo. Por momentos dio la impresión de que solo le faltó ponerse los guantes de portero.

El otro gran sostén del equipo vuelve a ser el guardameta Leo Román. Poco pudo hacer en el penalti de Noubi que supuso el empate y transmitió seguridad durante el resto del encuentro. No tuvo que realizar una colección de paradas porque el Málaga, pese a dominar durante muchos minutos, apenas generó ocasiones claras. Pero volvió a demostrar que el Deportivo cuenta con un portero de garantías para competir en Primera.

Sin un sistema reconocible ni más peso ofensivo, la permanencia será un reto muy exigente para este Dépor en manos de Antonio Hidalgio, sin experiencia en Primera

A partir de ahí, el panorama se oscurece. Ximo Navarro cumplió como acostumbra, aunque quedó señalado en la acción previa al discutido penalti cometido por Lucas Noubi, que pecó de ingenuidad al ofrecer al árbitro la posibilidad de señalar el contacto. Loureiro debutó con discreción en Primera División y se le vio incómodo actuando por el perfil izquierdo. Quagliata, por su parte, volvió a ser uno de los mejores, especialmente en una primera parte en la que ofreció profundidad y recorrido. En la segunda fue a peor.

Las dudas aparecen en la creación. Mario Soriano sigue sin encontrar el contexto adecuado para dirigir el juego. No consigue imponer el ritmo porque le faltan apoyos y conexiones. Amatucci realizó un trabajo correcto, pero sufrió cuando el Málaga aceleró las transiciones. Altimira continúa lejos del nivel físico y futbolístico que mostró la pasada campaña, mientras que Asp Jensen volvió a pasar prácticamente inadvertido. Luismi Cruz dejó una magnífica asistencia en el gol de Aubameyang y algunos destellos de calidad, aunque desapareció durante demasiadas fases del encuentro.

Los cambios tampoco modificaron el guion. Mella aportó algo más de profundidad por la derecha, Villares estuvo a punto de cometer un error gravísimo con un pase horizontal que el larguero terminó salvando, Bright Ede cumplió sin complicaciones y Yeremay, después de tres meses de ausencia, dejó una buena noticia: apenas necesitó un balón para demostrar que el Deportivo necesita desesperadamente su desequilibrio.

Mención aparte merece Nsongo. Entró en el minuto 85 y, en apenas unos instantes, ofreció más presencia física, más presión y más sensación de peligro que algunos compañeros durante muchos más minutos. El partido parecía pedir su entrada bastante antes. Nunca sabremos qué habría aportado con media hora por delante, pero sí quedó la impresión de que su oportunidad llegó demasiado tarde.

Antonio Hidalgo. / RCD Antonio Hidalgo. / RCD

Preocupa el dibujo colectivo

Más allá de los nombres propios, preocupa el dibujo colectivo. Todavía cuesta identificar un sistema reconocible. El Deportivo se protege como puede, corre cuando recupera el balón y confía en que Aubameyang resuelva lo que el juego colectivo no genera. Es un planteamiento que puede servir para competir algunos partidos, pero parece insuficiente para sostener toda una temporada en Primera División.

Todavía es pronto para emitir veredictos definitivos. El campeonato acaba de empezar y muchos fichajes necesitarán tiempo para adaptarse. Pero también es cierto que la Primera División concede poco margen. Si el Deportivo quiere asentarse –y crecer– en la categoría, no bastará con acumular incorporaciones en verano. Tendrá que convertirlas en titulares capaces de elevar el nivel del equipo.

Porque, de momento, la sensación es clara: Aubameyang y Leo Román sostienen un proyecto que todavía busca su identidad. Y ningún equipo puede aspirar a consolidarse en Primera dejando que dos futbolistas carguen con todo el peso del juego y de la ilusión. @mundiario

Contenido Patrocinado