La taquilla estadounidense dejó una sorpresa durante el último fin de semana con Buddy, una producción independiente de terror que consiguió 5,3 millones de dólares en sus primeros días en cartelera. La película, respaldada por The Roadside Attractions y Saban Films, alcanzó esta cifra con su estreno en 1.258 salas de Estados Unidos, prácticamente duplicando las previsiones que manejaban los analistas.
La película, dirigida y escrita por Casper Kelly, parte de una premisa vinculada a la televisión infantil de los años 90. Su historia se desarrolla alrededor de ¡Es Buddy!, un programa ficticio protagonizado por una criatura extremadamente amigable que acompaña a un grupo de niños entre canciones, bailes y mensajes de alegría.
El planteamiento cambia cuando uno de los menores se niega a seguir las reglas del programa y el comportamiento de Buddy comienza a transformarse. A partir de ese momento, el universo colorido y aparentemente inocente de la producción infantil empieza a mostrar una cara diferente.
Una película de terror ambientada en la televisión infantil de los 90
Buddy utiliza elementos reconocibles de los programas infantiles de aquella época, desde los decorados llenos de color hasta las canciones pegadizas, los personajes disfrazados y la presencia de una mascota destinada a convertirse en el centro de atención de los niños.
La referencia a fenómenos televisivos como Barney y sus amigos forma parte del punto de partida de la película, aunque Buddy no adapta directamente ningún personaje o programa existente. En su lugar, construye su propia ficción televisiva y utiliza los códigos visuales de aquella época para desarrollar la historia de terror.
La película sigue así a un grupo de niños que participa en el universo de ¡Es Buddy!, donde las actividades, canciones y juegos están concebidos para transmitir una imagen de felicidad constante. La aparición de conflictos dentro de ese entorno provoca que la fachada del programa empiece a resquebrajarse.
El reparto está encabezado por Cristin Milioti, conocida por sus trabajos en El Pingüino y Palm Springs, junto a Delaney Quinn y Topher Grace. También participan Keegan-Michael Key y Michael Shannon, entre otros intérpretes.
La película había pasado previamente por el Festival de Cine de Sundance, donde comenzó a generar atención dentro del circuito cinematográfico independiente. Su recepción también se ha reflejado en Rotten Tomatoes, donde alcanzó un 87 % de aprobación según los datos recogidos tras sus primeras valoraciones.
La película también forma parte de una tendencia reciente dentro del cine de terror que recupera elementos asociados a la cultura popular infantil para transformarlos en escenarios inquietantes. En este caso, la propuesta no parte de una propiedad conocida, sino de un programa de televisión inventado que recrea la estética y las convenciones de la televisión infantil de los años 90.
Buddy llegó a los cines de Estados Unidos el 28 de agosto, mientras que su estreno en España está previsto para el 16 de noviembre. @mundiario