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Radar Inteligente
El Diario 04 Sep, 2026 09:39

Recurren a la IA 92 mil estudiantes por apoyo emocional

Más de 92 mil estudiantes de educación superior en México han utilizado inteligencia artificial generativa (IAG) como una forma de apoyo emocional, y el 88 por ciento de quienes recurrieron a esta herramienta señalaron que les fue de ayuda.
Entre sus principales usos está pedir consejos sobre ansiedad, estrés, depresión o tristeza, así como desahogarse y buscar palabras de ánimo.
María Elena Medina-Mora, psicóloga de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que la IA comenzó a ocupar un espacio sin cubrir para algunos adolescentes y jóvenes que enfrentaban problemas de salud mental.
“No estábamos dándoles atención en salud mental a los adolescentes que lo necesitaban”, planteó, para luego explicar que estas herramientas se convirtieron en una vía para que algunos de ellos hablaran sobre lo que estaban viviendo.
El acceso permanente a la tecnología también influye en la decisión de recurrir a estas herramientas.
Medina-Mora explicó que niños y adolescentes pueden acudir a la inteligencia artificial durante momentos de angustia porque “puede ser a cualquier hora, muchas veces en las noches, cuando están muy angustiados”.
Entre los estudiantes, 55.1 por ciento utiliza la IAG para pedir consejos relacionados con ansiedad, estrés, depresión o tristeza; 42 por ciento para desahogarse o sentir que alguien lo escucha, y 42 para buscar motivación o palabras de ánimo. Además, 30 por ciento emplea la tecnología para simular una conversación con alguien que lo apoye y 25 por ciento para autoevaluar si necesita ayuda psicológica.

También los profesores
En los docentes, los porcentajes son mayores en cada uno de estos usos: 63.4 por ciento solicitó consejos sobre ansiedad, estrés, depresión o tristeza; 58.5 por ciento utiliza la herramienta para desahogarse o sentirse escuchado; 47.2 por ciento busca motivación o palabras de ánimo; 36.1 por ciento simula una conversación de apoyo y 32.3 por ciento la usa para evaluar si necesita ayuda psicológica.
Para Medina-Mora, uno de los elementos que pueden favorecer el uso de la IA es la percepción de que la herramienta permanece disponible y no contradice al usuario.
“No les llevaba la contraria y siempre les daba la razón”, explicó, al señalar que esta característica también representa un aspecto que debe analizarse en el desarrollo de estas tecnologías.
La especialista aclaró que “con esto no quiero decir que la inteligencia artificial ocasiona el suicidio”, aunque consideró necesario establecer mecanismos para regular su funcionamiento debido a casos en los que las respuestas proporcionadas ante situaciones de riesgo no fueron adecuadas.

No hablan con nadie
El problema de fondo, agregó, también está relacionado con que muchos jóvenes no comunican a otras personas cuando atraviesan una situación de riesgo.
“Es muy peligroso el que no hablen con nadie”, expresó Medina-Mora, al apuntar que otros estudios encontraron que la mitad de los alumnos que habían presentado ideación suicida nunca se lo habían contado a alguien.
A partir de estos resultados, la investigadora destacó que el reto no consiste únicamente en ampliar los servicios disponibles, sino en conseguir que los estudiantes lleguen a ellos.
“Parte del tema es cómo hacemos que vayan a la ayuda”, explicó.
Resaltó que los estudios muestran que las barreras para recibir tratamiento también pueden estar relacionadas con las actitudes de las propias personas.
Una de las estrategias identificadas consiste en involucrar a compañeros y profesores en la detección.
La especialista explicó que cuando otro estudiante o un docente identifican el problema y ayudan a canalizar a la persona, aumenta la posibilidad de que permanezca en tratamiento.
“Que los profesores identifiquen el problema y los canalicen hace que se queden en el tratamiento más”, abundó.

Las conductas
Los datos del Censo Universitario muestran que una de cada tres personas ingresa a la universidad con algún problema de salud mental o relacionado con sustancias, mientras una de cada nueve reporta conducta suicida durante los 12 meses previos.
Para la mitad de quienes presentan estos problemas, las condiciones persisten durante su trayectoria universitaria.
Entre quienes presentaron un problema de salud mental o relacionado con el consumo de sustancias tóxicas durante los últimos 12 meses, una de cada cinco personas recibió tratamiento en ese mismo período y únicamente 5 por ciento se encontraba en tratamiento al momento de la encuesta.

‘Yo Puedo Sentirme Bien’
Medina-Mora explicó que esta dificultad para mantener a los pacientes en atención también fue identificada durante programas universitarios de intervención.
Uno de ellos fue “Yo Puedo Sentirme Bien”, desarrollado a partir del estudio Puertas. La especialista dijo que el programa incorporó contenidos relacionados con la comprensión de sentimientos, conducta, identificación de pensamientos, autoestima y dificultades para dormir, además de una plataforma disponible durante un año para que los estudiantes pudieran consultarla cuando enfrentaran momentos difíciles.
“También aprendimos que no estábamos usando bien la plataforma”, explicó Medina-Mora, al indicar que fue necesario modificar el sistema para que los contenidos estuvieran disponibles cuando los estudiantes los necesitaran y no únicamente dentro de un esquema previamente establecido.
El Censo Universitario reunió la participación de más de 1.5 millones de estudiantes, más de 163 mil docentes y alrededor de 2 mil 900 instituciones de educación superior. El 93% de los estudiantes y 95% de los docentes declaró conocer la inteligencia artificial generativa, mientras que más de 60% de ambos grupos señaló utilizarla cotidianamente.
La distribución por género de los estudiantes que recurren a la IA para apoyo emocional muestra que 61% son mujeres, 35% hombres y 4% corresponde a otras identidades de género. De acuerdo con los datos, las mujeres reportan menor uso general de la IAG, pero concentran la mayor proporción entre quienes la utilizan con fines de apoyo emocional.
Medina-Mora también destacó que el panorama actual de salud mental está relacionado con distintos factores, entre ellos los cambios derivados de la pandemia y el uso intensivo de redes sociales.
Sobre el confinamiento, explicó que “no fue tanto el Covid, sino la situación de exactamente que no podían salir, no podían hablar”, particularmente durante una etapa en la que los adolescentes desarrollan su identidad y aprenden nuevas formas de relacionarse.
La especialista agregó que la situación actual no puede atribuirse a un solo factor y que es necesario continuar estudiándola. También pidió especial cuidado en la manera en que los medios de comunicación abordan el suicidio.
Medina-Mora señaló además que los datos han mostrado una reducción en la edad de las personas afectadas y una mayor participación de mujeres jóvenes, particularmente entre los 12 y 17 años, grupo en el que identificó factores como violencia y bullying.
Ante este escenario, el uso de herramientas digitales puede formar parte de las estrategias de apoyo, pero el objetivo planteado por la especialista es fortalecer la detección y canalización de quienes necesitan atención. “Todo tiene que ver con el medio ambiente que están viviendo”, concluyó Medina-Mora al referirse a las condiciones que influyen en la salud mental de niños y adolescentes.

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