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Publimetro 04 Sep, 2026 15:48

SEAT: el adiós de una marca que dejó huella

Mi primer préstamo de auto como periodista especializado en la fuente automotriz fue un SEAT Ibiza 2003. En aquel entonces escribía en El Economista y todavía recuerdo perfectamente aquella sensación de recibir las llaves, subirme y descubrir que probar autos podía convertirse en mucho más que un trabajo.

Aquel Ibiza me dejó un muy buen sabor de boca. Durante casi un mes pude conocerlo, manejarlo y, sobre todo, disfrutarlo. Desde entonces me hice adicto al aroma de auto nuevo, ese olor que para quienes amamos los automóviles tiene algo de ritual, de estreno y hasta de aventura.

Después llegó otro SEAT a mi agenda: el Córdoba Coupé. Otro modelo disruptivo para su momento, con una propuesta que buscaba diferenciarse en un segmento donde no bastaba con ser práctico; también había que tener personalidad. SEAT entendió muy bien esa fórmula durante muchos años: autos con diseño atrevido, cierto sabor deportivo y tecnología del Grupo Volkswagen, pero con una identidad claramente ibérica.

Por eso confieso que me produce cierta nostalgia enterarme de que aquella marca que conocí hace más de dos décadas está llegando al final de su camino. SEAT dejará de tener nuevos modelos y será hacia 2029 cuando, de acuerdo con los planes conocidos, podremos verla por última vez en sus vistosos aparadores.

No es solamente el adiós de una marca. Es también el cierre de un capítulo de la industria automotriz europea. SEAT fue durante décadas una puerta de entrada para muchos consumidores que buscaban algo diferente. Ibiza, León, Toledo, Córdoba y Ateca, entre otros, construyeron una historia que difícilmente podrá borrarse del imaginario automotriz.

Pero los tiempos cambian y el Grupo Volkswagen decidió apostar el futuro de esa propuesta a CUPRA, una marca que nació precisamente desde SEAT y que hoy tiene mayores ambiciones globales. CUPRA deberá cargar ahora con buena parte de ese legado y demostrar que la personalidad, el diseño y la emoción todavía tienen espacio en un mercado cada vez más competitivo. Y vaya que lo necesitará.

La industria vive una transformación acelerada. A la electrificación se suma la llegada masiva de fabricantes chinos, capaces de ofrecer tecnología, equipamiento y precios que están obligando a las marcas tradicionales a replantearlo prácticamente todo. En ese escenario, SEAT no desaparece de un día para otro. Sus autos seguirán circulando, habrá refacciones, servicio y propietarios que conservarán con orgullo aquellos modelos que alguna vez fueron novedad.

Yo, por lo pronto, me quedo con aquel Ibiza 2003 y con la emoción de haber recibido mi primer auto de prueba. Porque hay autos que uno maneja y después olvida. Y hay otros que, sin saberlo, terminan formando parte de la historia personal. SEAT, para mí, es uno de ellos. Como siempre digo en la radio: no hay auto malo, hay mala elección. Y SEAT, durante muchos años, fue una muy buena elección.

¡Adiós!

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