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CódigoQro 30 Mar, 2026 05:00

#UnaDisculpaNoBasta

Una fotografía de 28 sonrientes directores de medios, columnistas, conductores, funcionarios públicos estatales y municipales -todos hombres- alrededor de la máxima autoridad de la Secretaría de la Defensa Nacional destacamentada en el estado de Querétaro, fue el detonante para que “comunicadoras ardidas” levantáramos la voz ante una realidad tan clara y contundente, reafirmada días después ante un micrófono por Mario León Leyva, y secundada por Adán Olvera y Aurelio Peña: ¡Las mujeres periodistas no importan!

“Las mujeres fuertes no nos rendimos, aunque a veces la vida nos deje sin rumbo.
Tomamos aliento, nos damos un respiro y volvemos con más fuego, más fuerza, más pulso.
Sabemos que hay que aprender las reglas, antes de poder romperlas sin culpa.
Caemos, lloramos, reímos, gritamos, pero de cada herida renacemos con alma…

Lo dije en el video que publicamos en redes la semana pasada y lo repetiré una y otra vez: “Cuando una mujer periodista cuestiona al poder es tachada de ‘conflictiva’ y para castigar su osadía es necesario invisibilizarla y anularla, a ver si así aprende a callarse; y, si no aprendió la lección y sigue levantando la voz, entonces simplemente hay que reír a carcajadas y llamarla ‘ardida’. Los estados tienen la obligación no solo de proteger a las mujeres periodistas, sino también de prevenir la violencia contra ellas ¡Cuánta razón tenía Kapu?ci?ski: ‘Los cínicos no sirven para este oficio’”.

Nunca, nunca nos rendimos, aunque sangren los caminos.
Tomamos un descanso sí, pero volvemos con más brillo,
más valientes, más nosotras, más verdad en cada paso.
Las mujeres fuertes, vida, luchamos hasta el abrazo…

El tono burlón, las carcajadas y el “Ya si no las invitan porque no importen, es otra cosa”, buscaron calar hondo en nuestro orgullo femenino, en nuestra dignidad como mujeres y profesionistas consagradas al, parafraseando a García Márquez, mejor oficio del mundo… por que, aunque se sufra como un perro, cada una de nuestras historias y luchas están ahí.

Nos vestimos de hierro por fuera, aunque por dentro a veces tiemble la guerra.
Lloramos en silencio, con dignidad, pero no dejamos que el dolor nos defina jamás.
Nos pueden herir, romper, traicionar, pero el alma buena no se va a ensuciar.
Guardamos palabras que cortan como cuchillos y elegimos el silencio como escudo tranquilo…

Y sí, se trata de una pasión por la búsqueda de la verdad la que nos mantiene en pie a las mujeres periodistas, en un ambiente complejo, que tarde o temprano cobra factura en nuestra salud física y mental porque el estrés, las intensas jornadas de trabajo, la mala paga, las presiones de todo tipo (líneas editoriales; mensajes de autoridades para que ‘le bajes’, para que retires publicaciones o para que publiques tal o cual cosa), el no acceso a eventos importantes, la inseguridad, la violencia, la misoginia y el machismo, son implacables.

Nunca nunca nos rendimos aunque sangren los caminos.
Tomamos un descanso sí, pero volvemos con más brillo,
más valientes, más nosotras, más verdad en cada paso.

Y porque compartimos una forma de vida y una vocación, la Red Nacional de Periodistas, al igual que otras asociaciones y colectivas, salieron a condenar la exclusión y las burlas contra mujeres periodistas por parte de comunicadores y el representante de la Sedena, y a recordar que la descalificación y la burla reflejan la permanencia de prácticas que promueven estereotipos de género y limitan la participación de las mujeres en espacios de toma de decisiones y acceso a la información, además de que refuerzan una narrativa de “que minimiza e invisibiliza el trabajo de las periodistas, reproduciendo violencia simbólica que genera un entorno adverso para el ejercicio profesional”.

La Red insistió en que “México está marcado por la discriminación y la violencia de género contra las mujeres que ejercen el periodismo, una realidad documentada por distintas organizaciones como Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC), cuyo más reciente informe revela que 4 de cada 10 agresiones contra mujeres periodistas provienen de personas funcionarias públicas, evidenciando un patrón de abuso de poder, hostigamiento y violencia sistemática desde las instituciones, lo cual resulta inaceptable”.

Las mujeres fuertes, vida, luchamos hasta el abrazo…
Nos rompemos sí, pero con pegamento nos pegamos las piezas con puro sentimiento,
No dejamos que el mundo vea el dolor, nos pintamos sonrisas, nos vestimos de sol…

Por ello, el “yo no convoqué a la reunión” por parte del general José Guillermo Lira y las disculpas leídas como un contenido más en la escaleta de un programa de radio son insuficientes y no bastan para resarcir el agravio… aún falta constatar por parte de autoridades de todos los niveles, empresarios de medios de comunicación y comunicadores, las acciones afirmativas que, sí o sí, deben garantizar la inclusión de las mujeres periodistas en la entidad porque #LasMujeresSíImportan, #NoEsHumorEsViolencia, #NoentiendequeNoEntiende y #UnaDisculpaNoBasta.

Nunca, nunca nos rendimos, aunque sangren los caminos.
Si paramos, el respiro no derrota ni castigo, porque el fuego que llevamos no lo apaga ni el olvido…
(Las mujeres fuertes nunca nos rendimos, Sonido de Alma)

Y usted, ¿qué opina?

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