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El Diario 30 Mar, 2026 18:45

Exigen justicia para José, migrante muerto en centro de ICE

Con la voz entrecortada y al borde del llanto, la familia de José Guadalupe Ramos Solano, migrante mexicano que murió bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), clamó por justicia y esclarecimiento del caso.

A cinco días de su deceso, los suyos no han tenido ningún dato que les explique la causa de la muerte, ni siquiera el pésame de las autoridades estadounidenses, reprochó el abogado, Jesús Eduardo Arias.

Hoy, mientras sus parientes acusaban las condiciones humillantes en las que pasó sus últimos días, ICE lo tachó de migrante ilegal con antecedentes penales.

Ataviada, Antonia Tovar, esposa del guanajuatense, tomó el micrófono para exigir justicia para la familia de un hombre trabajador.

"Queremos que mi esposo tenga justicia -dijo entre sollozos- él no merecía morir así, él era un hombre muy trabajador y muy responsable. Y no nada más me dejó dolor a mí, le dejó dolor a mis hijos, a su madre y a sus hermanos", pronunció en conferencia de prensa.

El 25 de marzo, el mexicano José Guadalupe Ramos Solano, se convirtió en el décimo cuarto migrante que muere en un centro de detención de ICE, siendo el cuarto en la sede de Adelanto, en California, Estados Unidos.

Antes de él, informó hoy la Directora de Protección Consular de la Cancillería mexicana, Vanessa Calva, los otros connacionales perdieron la vida por complicaciones médicas.

Según el parte oficial, el hombre de 52 años vivía con diabetes, hipertensión e hiperlipidemia para las que -dijo ICE- recibió tratamiento todos los días de su arresto.

"ICE identificó varios problemas de salud, incluidos diabetes, hiperlipidemia e hipertensión. Recibió atención médica constante mientras estuvo bajo custodia, incluida la medicación diaria para tratar su enfermedad", se indicó en un comunicado.

Su hija, Gloria Ramos, de cabello lacio y castaño, acusó humillación y reprochó las condiciones bajo las que los mexicanos están perdiendo la vida en Estados Unidos.

"Lo que le pasó a mi papá fue muy humillante, creo que mi familia merece saber qué le pasó a mi papá. Nadie merece pasar por esto. Quiero justicia para mi papá y para todas las familias que han perdido a alguien. No es una manera para perder a una persona que uno quiere", pidió con voz inestable.

A José le costó respirar y pronunciar el nombre de su padre; tomó aire y con los brazos temblando aseguró que su padre no era ningún criminal.

"Mi apá' era buena persona, un buen papá. No era un criminal, era trabajador", soltó, vio al piso, cerró los ojos y dejó el micrófono.

Desde que Donald Trump llegó a su segunda Administración del Gobierno de Estados Unidos, aseguró que deportaría a todas las personas con antecedentes penales, a aquellos que representan una amenaza para la seguridad nacional y a miembros de bandas criminales.

Según ICE, en agosto de 2025, José Guadalupe Ramos fue sentenciado por posesión ilegal de sustancias controladas y robo; para el 23 de febrero de 2026, Aduanas lo detuvo durante un operativo en Torrance, California y un mes después, los oficiales lo hallaron inconsciente en su celda.

"Nos han dicho que, en un principio, la idea es ir sobre los peores criminales en el País (José Guadalupe) no ha sido convicto de ningún crimen, mucho menos de delitos graves o cualquier cosa de lo que inicialmente la administración dijo que iba a hacer", defendió el abogado de la familia.

José Guadalupe Ramos Solano dejó Guanajuato, de donde es oriundo, a los 24 años. Junto a Antonia, crió y educó a José y Gloria, dos ciudadanos estadounidenses que hoy exigen justicia.

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