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Expansion 01 Apr, 2026 06:05

Bancos y fintech en Latinoamérica, del enfrentamiento al ecosistema financiero

Durante la última década repetimos la misma historia: bancos contra fintech. David contra Goliat. La disrupción contra la tradición. La promesa de la desintermediación como destino inevitable. Pero América Latina, con sus propios ritmos y contradicciones, puede demostrar que esa narrativa no explica lo que ocurre. El más reciente Reporte de Inclusión Financiera de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) obliga a abandonar el lenguaje de la confrontación y adoptar uno más estructural en donde tres sean las constantes: convergencia, integración y ecosistema.

Más allá de la rivalidad

Entre 2019 y 2024, los ingresos del mercado de pagos en América Latina crecieron 15.5%. No es una cifra menor. Es la prueba de que el mercado no se está achicando y tampoco dividiéndose entre ganadores y perdedores; se expande. En este contexto, la relación entre actores tradicionales y nuevos participantes comienza a verse menos como un proceso de sustitución y más como uno de complementariedad. Las fintech no están reemplazando a los bancos; en muchos casos están integrándose a su infraestructura. Y los bancos, lejos de resistirse, evolucionan hacia modelos cada vez más tecnológicos. La pregunta correcta ya no es quién desplazará a quién, sino quién será capaz de integrarse mejor. Brasil, Argentina y Paraguay han optado por adoptar más tecnología, digitalizarse y habilitar desarrolladores mediante APIs (interfaz de Programación de Aplicaciones), como "puentes" digitales que permitan conectar aplicaciones propias con las funciones o datos de otro software sin tener que programar desde cero. El futuro no es “banco o fintech”. Es banca como infraestructura y fintech como capa de experiencia; es interoperabilidad. Se trata de finanzas embebidas que integran servicios dentro de plataformas o aplicaciones que no son bancos. Pero donde el usuario no sale de la aplicación del banco, éste ya se encuentra dentro del proceso que se solicita o realiza. También aquí conviene se cauto con el entusiasmo. La región pasó de 39.1% de tenencia de cuentas en 2011 a 69.7% en 2024. Es un avance histórico en inclusión. Pero el mismo informe revela la fragilidad del logro. El 37% tiene cuenta de dinero móvil. Sin embargo, apenas 27% la usaría para pagos en línea.

Construcción de un sistema híbrido, incluyente

Aparece un punto incómodo: inclusión no es abrir cuentas, es usarlas. Y el uso depende menos de la regulación que de la experiencia. Interfaces complejas, procesos largos o errores en la digitación pueden convertirse en barreras importantes en contextos donde la conectividad es irregular y la confianza en el sistema financiero aún está en construcción. Por eso, soluciones aparentemente simples —como el uso de alias para transferencias o sistemas de pago interoperables— pueden reducir fricciones, mejorar la seguridad y facilitar la adopción. En mercados donde la conectividad falla, donde la digitación es un obstáculo y donde el error se paga caro, la simplicidad no es diseño: es estrategia. Donde Latinoamérica aún avanza hacia el cashless y se muestra como ecosistema híbrido. Por eso, importa desmenuzar otro mito importado: la idea de que el destino inevitable es la desaparición del efectivo. En economías emergentes, el efectivo puede representar hasta 15% del PIB. No es un residuo del pasado; es una variable macroeconómica estructural. Al mismo tiempo, la infraestructura física no se retrae. La región supera 1. 5 millones de corresponsales no bancarios, cifra 20.4% mayor que el año previo y más del doble que hace cinco años. El resultado no es un sistema “sin efectivo”. Es un sistema que combina lo físico y lo digital, híbrido. Transferencias instantáneas conviven con pagos en efectivo. Plataformas digitales crecen junto a redes físicas de atención. QR y billeteras electrónicas coexisten con corresponsales y cajeros. Más que una revolución de reemplazo, América Latina está viviendo una transición de integración. Bancos que se vuelven plataformas. Fintech que se apoyan en infraestructuras bancarias. Canales físicos que crecen al mismo tiempo que los digitales. La verdadera transformación no está en la desaparición de un actor, sino en la arquitectura del sistema. ____ Nota del editor: Martin Espinel es vicepresidente Comercial de Auriga en Latinoamérica. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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