
En poco más de un mes de combates en Irán, la Rusia de Vladimir Putin ha experimentado un giro radical en su situación.
El precio mundial del petróleo se ha disparado desde un promedio de 72 dólares antes de la guerra hasta superar los 100 dólares por barril, lo que supone un impulso financiero multimillonario para Moscú que no muestra signos de terminar.