NICOLÁS ROMERO, Edomex., 1 de abril de 2026.- La naturaleza ha lanzado un grito de auxilio en los límites de Nicolás Romero e Isidro Fabela. A la altura del paraje conocido como La Planta, el manantial histórico que por generaciones abasteció de agua potable a cientos de familias se ha secado por completo. Lo que antes era un punto de reunión diario para surtirse del vital líquido, hoy luce como un triste recordatorio de la crisis ambiental.
Para los habitantes de Nicolás Romero, ver el cauce vacío genera una profunda incertidumbre. Por décadas, este sitio fue un pulmón de vida donde el agua brotaba de forma natural y gratuita, siendo el sustento principal para quienes no cuentan con red de agua potable o enfrentan tandeos constantes en la zona.
Un golpe al corazón de la comunidad
Vecinos señalan que este lugar no solo era una fuente de abastecimiento, sino un símbolo de identidad. Diariamente, familias enteras acudían con garrafones y botes para aprovechar la pureza del manantial. Hoy, la ausencia de agua ha alterado la rutina y la economía de los pobladores, quienes ahora deben buscar alternativas más costosas para obtener el recurso.
La preocupación es creciente, pues temen que este sea el fin definitivo de una fuente que parecía inagotable. “Es una advertencia que la naturaleza nos da en la cara”, comentan los pobladores, quienes miran con tristeza las rocas secas donde antes el agua corría con fuerza y frescura.
Causas de una tragedia ambiental
Expertos y habitantes coinciden en que este fenómeno no es casualidad. Factores como la deforestación desmedida en las zonas boscosas de Isidro Fabela, la sobreexplotación de los mantos acuíferos y los efectos del cambio climático han sentenciado al manantial. La falta de lluvias constantes y la urbanización mal planificada han impedido que el ciclo natural del agua se complete.
La pérdida de cobertura forestal es crítica, ya que los árboles son los encargados de “sembrar” el agua que alimenta estos brotes naturales. Sin ellos, el suelo pierde su capacidad de absorción, provocando que los manantiales que sobrevivieron por más de 50 años hoy se desvanezcan frente a nuestros ojos.
Estadísticas de la crisis en el EMX
La situación en La Planta es el reflejo de una realidad estatal alarmante. Según datos de la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM), más del 60% de los manantiales en la entidad han visto reducido su caudal en un 40% durante los últimos cinco años. El Estado de México (EMX) enfrenta una de sus peores sequías históricas, afectando principalmente a los municipios de la zona otomí y del Valle de México.
Además, estadísticas ambientales indican que la pérdida de bosque en la región de Nicolás Romero avanza a un ritmo del 2% anual, lo que reduce directamente la presión de los acuíferos. Este manantial era uno de los últimos reductos de agua superficial limpia en la zona, y su desaparición pone en jaque la seguridad hídrica regional.
Un llamado urgente a la conciencia
La comunidad hace un llamado desesperado a la ciudadanía y a las autoridades ambientales para proteger los pocos recursos que quedan. No basta con lamentar la pérdida; es necesario frenar la tala clandestina y promover programas de reforestación masiva en las partes altas de Nicolás Romero e Isidro Fabela para intentar que el agua vuelva a brotar.
El caso de La Planta es una señal de alerta para todo el Estado de México (EMX). Si no se cuidan las fuentes naturales hoy, el futuro del abastecimiento será cada vez más crítico y costoso. La esperanza de los vecinos es que las lluvias de esta temporada logren revivir el manantial, pero saben que sin un cambio real en el cuidado del medio ambiente, el sitio podría quedar seco para siempre.
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