
Hoy pedir consejo es tan sencillo como teclear unas palabras en una pantalla. Ya no es necesario preguntar a amigos o familiares; ahora se puede consultar a los asistentes virtuales para orientarse en decisiones cotidianas o en conflictos familiares. Pero ¿qué pasa cuando esas respuestas son tan reconfortantes que quizás no son honestas?
Un estudio científico reciente ha disparado las alarmas: la IA de los chatbots tiende a darnos solamente elogios. Es decir, que siempre trata de simpatizarnos y de decirnos lo que quisiéramos escuchar. Se reveló que estas máquinas son un 50 por ciento más propensas a darnos la razón que una persona, incluso cuando creemos estar equivocados. Y aun cuando este tipo de respuestas puede agradarnos, nos aleja de un tema esencial: la verdad.