Estados Unidos.- El presidente Donald Trump anunció el jueves que Pam Bondi ya no será su secretaria de Justicia, poniendo fin a la polémica gestión de una funcionaria leal que trastocó la cultura del Departamento de Justicia de independencia ante la Casa Blanca, supervisó despidos masivos de empleados de carrera y actuó enérgicamente para investigar a quienes el mandatario republicano considera sus enemigos.
La salida siguió a meses de escrutinio por el manejo que el Departamento de Justicia dio a los archivos relacionados con la investigación de Jeffrey Epstein por tráfico sexual, y a empeños fallidos por satisfacer las inquebrantables exigencias de Trump de presentar casos penales contra sus adversarios. A medida que aumentaban las propias frustraciones del mandatario, comenzó a hablar en privado sobre el despido de Bondi, según personas al tanto del asunto.
“Pam Bondi es una gran patriota estadounidense y una amiga leal, que sirvió lealmente como mi secretaria de Justicia a lo largo del año pasado”, expresó Trump en un comunicado. Y agregó: “Amamos a Pam, y ella pasará a un trabajo muy necesario e importante en el sector privado, que será anunciado en una fecha cercana en el futuro”.
La secretaria de Justicia, Pam Bondi, habla con los periodistas durante una conferencia de prensa en el Departamento de Justicia, el 19 de noviembre de 2025, en Washington, mientras la escucha el subsecretario de Justicia, Todd Blanche. Foto: AP/ archivo Mark Schiefelbein
Nombra a Todd Blanche
Trump nombró al subsecretario de Justicia Todd Blanche, uno de sus exabogados personales, para que sea secretario de Justicia interino. Tres personas familiarizadas con el asunto dijeron a The Associated Press el jueves que en privado ha hablado sobre Lee Zeldin, el director de la Agencia de Protección Ambiental, para que sea él el elegido permanente. En su propio comunicado, Bondi calificó el cargo como “el honor de toda una vida”, y dijo que en el próximo mes trabajará en la transición para darle el puesto a Blanche.
Bondi llegó al cargo hace 14 meses y prometió que no haría política con el Departamento de Justicia. Pero rápidamente se dispuso a cumplir las órdenes de Trump, colmándolo de elogios en audiencias del Congreso y eventos en la Casa Blanca, despidiendo a fiscales considerados insuficientemente leales al presidente, y abriendo investigaciones contra sus enemigos políticos. La intensa turbulencia contribuyó a las renuncias de cientos de empleados, y estas acciones, que rompían con las normas establecidas, suscitaron preocupación de que el departamento estuviera siendo usado como instrumento para impulsar los intereses personales y políticos de Trump.
“Puso de rodillas el Estado de derecho”
“Pam Bondi supervisó una instrumentalización sin precedentes del Departamento de Justicia que puso de rodillas el Estado de derecho de nuestra nación”, declaró el senador demócrata Adam Schiff. Bondi rechazó las acusaciones de que politizó el Departamento de Justicia e insistió en que su misión era restaurar la credibilidad de la institución tras la extralimitación del gobierno demócrata del presidente Joe Biden, lo cual incluyó dos casos penales federales contra Trump.
Los defensores de Bondi han dicho que trabajó para reorientar el departamento hacia una mejor lucha contra la inmigración ilegal y el crimen violento, e introdujo cambios muy necesarios a una agencia que, según ellos, atacaba injustamente a los conservadores.
Acoger, apoyar y proteger al presidente
Sin embargo, la abierta lealtad de Bondi al presidente fue una ruptura con sus predecesores, quienes por lo general se esmeraron por mantener una distancia prudente de la Casa Blanca para proteger la imparcialidad de las investigaciones y los enjuiciamientos. Bondi se presentó como la principal simpatizante y protectora de Trump, elogiándolo y defendiéndolo en audiencias del Congreso y colocando una pancarta con su rostro en el exterior de la sede del Departamento de Justicia.
La secretaria de Justicia Pam Bondi participó en una reunión en la Casa Blanca, el 26 de marzo de 2026, en Washington. Foto: AP/Alex Brandon)
Exigió el fin de la “instrumentalización” de las fuerzas del orden que, según ella, ocurrió durante el gobierno de Biden, a pesar de que el secretario de Justicia de ese mandatario, Merrick Garland, y Jack Smith, el fiscal especial que presentó los dos casos contra Trump, afirmaron haber actuado basándose en los hechos, las pruebas y la ley.
“Instrumento de venganza de Trump”
Mientras tanto, los críticos de Bondi sostienen que fue ella la que politizó la agencia. “Ha convertido el Departamento de Justicia del pueblo en el instrumento de venganza de Trump”, declaró en una audiencia de febrero el representante Jamie Raskin, el principal demócrata en la Comisión de Asuntos Jurídicos de la cámara baja.
Bondi ofreció una actuación combativa pero pocas respuestas sustantivas en esa audiencia, mientras insultaba airadamente a sus interrogadores demócratas, elogiaba a Trump por el desempeño del mercado bursátil —”¡El Dow está por encima de 50,000 ahora mismo!”— y se alineaba abiertamente como si estuviera en sintonía con un presidente del que dijo era víctima de juicios políticos e investigaciones pasadas. Incluso los republicanos comenzaron a cuestionarla.
La Comisión para la Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes, encabezada por republicanos, le emitió una citación el mes pasado para que compareciera a una entrevista a puerta cerrada sobre los archivos de Epstein.
Investigaciones a enemigos de Trump
Bajo el liderazgo de Bondi, el departamento abrió investigaciones sobre una serie de enemigos de Trump, incluido el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell; la fiscal general estatal de Nueva York, Letitia James; el exdirector del FBI James Comey, y el exdirector de la CIA John Brennan.
Los enjuiciamientos de alto perfil de Comey y James duraron poco, ya que un juez los desestimó rápidamente, luego de dictaminar que el fiscal que presentó los casos fue nombrado ilegalmente.
Trump elogió y defendió públicamente a Bondi repetidas veces, pero también mostró destellos de impaciencia con los empeños de ella por cumplir las exigencias de él de procesar a sus rivales.
En una publicación extraordinaria en redes sociales el año pasado, Trump instó a Bondi a actuar rápidamente para procesar a sus enemigos, incluidos James y Comey, diciéndole: “No podemos retrasarnos más; está matando nuestra reputación y credibilidad”.
Despidos
Bondi supervisó el éxodo de miles de empleados de carrera —tanto por despidos como por salidas voluntarias—, incluidos abogados que procesaron los ataques violentos contra la policía en el Capitolio federal el 6 de enero de 2021; encargados de hacer cumplir normas ambientales, de derechos civiles y de ética; fiscales antiterroristas, y otros.
Los archivos de Epstein
Tuvo dificultades para superar tropiezos tempranos sobre los archivos de Epstein, lo cual hizo enfurecer a conservadores ansiosos de revelaciones espectaculares sobre el caso, que desde hace tiempo fascina a los teóricos de la conspiración.
Ella misma había alimentado esas sospechas con su planteamiento, en una entrevista de 2025 en Fox News Channel, de que en su escritorio tenía la “lista de clientes” de Epstein. Posteriormente el departamento reconoció que no existe tal documento.
Bondi fue ridiculizada por entregar carpetas con archivos de Epstein a influencers conservadores en la Casa Blanca, solo para que más tarde se diera a conocer que no había allí ninguna revelación nueva. Y pese a las promesas de que más archivos se harían públicos, el Departamento de Justicia indicó en julio que no se publicaría nada más, lo que llevó al Congreso a aprobar una ley para obligar a la agencia a hacerlo.
A fin de cuentas, el departamento señaló que había cumplido con sus obligaciones al publicar millones de registros más.
Pierde la fe
Jess Michaels, una sobreviviente de las acciones de Epstein que viajó al Capitolio federal el año pasado para presionar por la publicación de los archivos, dijo que se sintió optimista cuando Bondi asumió el cargo, pero perdió la fe después de que la secretaria de Justicia distribuyera las carpetas en la Casa Blanca.
“Creo que ella tuvo esta oportunidad de ser una heroína y de realmente hacer lo correcto por las sobrevivientes de violencia sexual y trata, y eligió no hacerlo”, dijo Michaels por teléfono. “Es indignante el volumen de errores de cálculo que ha cometido”.
Los tropiezos con los archivos de Epstein llevaron a una sorprendente crítica pública de la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles —amiga cercana de Bondi—, quien dijo a la revista Vanity Fair que la secretaria de Justicia “falló por completo”.
La publicación por parte del Departamento de Justicia de millones de páginas de archivos de Epstein hizo poco para aplacar las críticas, lo que llevó a una comisión de la cámara baja, con el apoyo de cinco republicanos, a citar a Bondi para que respondiera preguntas bajo juramento.
Bondi, quien defendió a Trump durante su primer juicio político, era su segunda opción para dirigir el Departamento de Justicia. Fue elegida para el cargo después de que el exrepresentante Matt Gaetz retirara su nombre de la lista de candidatos en medio de escrutinio por acusaciones de tráfico sexual.
RAA