
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) encendió las alarmas a nivel nacional tras identificar un repunte en intentos de fraude y extorsión que utilizan su nombre como fachada. De acuerdo con la empresa, los delincuentes han perfeccionado sus métodos para engañar a usuarios, principalmente mediante visitas domiciliarias o avisos falsos.
El esquema es directo: los supuestos trabajadores aseguran que existe una irregularidad en el servicio eléctrico o en el medidor, y bajo ese argumento exigen pagos que van de los 5 mil a los 20 mil pesos. La presión se incrementa con amenazas de suspensión inmediata del suministro.