En plena Semana Santa, cuando buena parte de la actividad pública baja el ritmo, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, hizo lo contrario: mantenerse en territorio. Con sobrevuelos, operativos de vigilancia y coordinación por tierra y aire, el mandatario buscó dejar un mensaje claro: la seguridad no se detiene.
Desde el aire, Armenta supervisó obras, reforzó despliegues y destacó un esquema basado en el “binomio tierra-aire”, apoyado con helicópteros, equipo especializado y el anuncio de nuevos drones. La narrativa es de control, presencia permanente y capacidad de respuesta en días de alta movilidad.
Pero a ras de suelo, en la capital poblana, la historia es otra. Entre baches, rezagos urbanos y servicios deficientes, la ciudad parece moverse en una lógica distinta… tan accidentada que, si no se tiene cuidado, hasta la tripulación de Artemis II podría confundir el destino y pensar que ya aterrizó antes de llegar a la Luna.
En este Viernes Santo, disfruta de Puebla, de sus tradiciones y de tu familia????????, mientras nosotros nos encargamos de tu tranquilidad con el operativo #PueblaSegura.???? pic.twitter.com/u56Gm98PLG
— Alejandro Armenta (@armentapuebla_) April 3, 2026
Mientras el gobierno estatal despliega operativos y presume coordinación con fuerzas federales, crecen los señalamientos por la ausencia del alcalde Pepe Chedraui. En una ciudad que enfrenta problemas cotidianos —basura, baches, luminarias sin funcionar y espacios públicos deteriorados—, la demanda no es menor: presencia y resultados.
El propio Armenta lo ha dicho sin rodeos: los ayuntamientos no deben enfocarse solo en “obras grandotas”, sino en lo básico —limpieza, mantenimiento urbano y orden—. Un mensaje que, leído entre líneas, también marca distancia política.
El contraste se acentúa con los números. De acuerdo con cifras oficiales, el robo al autotransporte muestra una tendencia a la baja tanto a nivel nacional como en Puebla, con reducciones significativas entre 2024 y 2026. A ello se suma el despliegue de operativos como “Escalón” y la Estrategia Balam, que incluyen monitoreo en tiempo real, drones y vigilancia aérea, además de la línea LAICA con atención permanente a transportistas.
Sin embargo, más allá de las estadísticas, la percepción en la capital pesa. En plena temporada turística y religiosa, Puebla proyecta una imagen de rezago en servicios básicos y una estrategia de seguridad que no termina de convencer.
El mensaje político es claro: mientras el estado busca posicionarse como activo y presente, el gobierno municipal corre el riesgo de aparecer ausente frente a los problemas más visibles de la ciudad.
Tu seguridad es nuestra prioridad. ??
— Alejandro Armenta (@armentapuebla_) April 2, 2026
Por aire ? y tierra ?, cuidamos a turistas y locales en coordinación con las fuerzas del orden. ??? pic.twitter.com/OLaBGTgzDF