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Radar Inteligente
El Diario 03 Apr, 2026 20:11

Cuando un escape deja una familia vacía

Ciudad Juarez.- Lo ocurrido anoche —un padre arrollado hasta morir, su hijo herido, y un Jeep que se alejó dejando un pedazo de su identidad en el asfalto— sirve aquí solo como contexto; lo demás es la radiografía de una responsabilidad ciudadana que se deshilacha.

Vivimos una época en que la impunidad ha aprendido a conducirse: acelerar, golpear, escapar; repetir el gesto como si la velocidad borrara el deber. Esa huida es ética porque quien se niega a detenerse niega también la obligación mínima de socorro, la posibilidad de reparación, la verdad que aparece cuando se enfrentan los hechos.

Cuando una familia pierde a su sostén por un acto que se permitió evaporarse en la noche, la cuestión es colectiva: ¿qué nos permite normalizar que alguien piense primero en su propia libertad y después, si acaso, en las vidas que dejó atrás? La responsabilidad ciudadana debería ser el cemento que une nuestras obligaciones públicas y privadas; sin embargo, se ha resquebrajado ante la tentación del oportunismo y la desconfianza en las instituciones.

Hay que reconstruir hábitos: detenerse, dar auxilio, atestiguar, registrar —gestos pequeños que son, a la postre, el remedio contra la expansión de la barbarie cotidiana. Y frente al que huyó queda la pregunta insoportable: ¿cómo conciliar el sueño sabiendo que tu decisión dejó a otros con ausencia perpetua?

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