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AM 03 Apr, 2026 20:26

Pobreza y falta de oportunidades son “caldo de cultivo” para el crimen, alerta Arzobispo de León

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León.- Luego de llevar a cabo una visita pastoral durante un año en las 137 parroquias y templos de la Diócesis de León, el arzobispo Jaime Calderón Calderón dijo que León es una tierra de contrastes: donde hay zonas económicas y socialmente muy altas, pero también hay colonias donde la pobreza extrema, la violencia, y la ignorancia son “caldo de cultivo” para el crimen organizado.

“Hay mucha pobreza, abandono, falta de oportunidades. Los niños, adolescentes y jóvenes están a la deriva, a ver quién los ayuda o abusan de ellos, en todos los sentidos, si es el narcotráfico, ahí tienen un caldo de cultivo muy propicio”, dijo Monseñor.

Añadió que hay zonas muy violentas donde hay muchos niños que se quedan solos en el hogar porque los padres tienen que salir a trabajar.

“Hay zonas muy violentas. Ahí los sacerdotes hacen mucho esfuerzo con la población: llevan a cabo talleres familiares para que haya un mayor acercamiento. Hay la zona de Las Joyas donde prácticamente dejan a los niños solos porque salen los papás a trabajar”.

En la presentación de su segunda Carta PastoralÉl Vive”, llevada a cabo en la Capilla de Lorenzo, anexa a la Catedral, el Arzobispo, acompañado del vocero el padre Marcos Cortés Muñiz, dijo que así como hay riqueza, hay falta de oportunidades e injusticia, ante la pobreza extrema y el abandono, por ello hay una serie de contrastes.

“En León hay contrastes tremendos. Desde el punto social, hay zonas muy ricas y otras muy pobres. En materia de educación hay zonas de primera, de educación alta, y otras casi analfabetas que me han escandalizado porque las han comparado con la deficiencia educativa o retraso como en Chiapas”, señaló el Arzobispo.

El Pastor de la Diócesis de León, quien también forma parte de la Mesa de Seguridad y Justicia de León, manifestó que hay colonias muy focalizadas que están en focos rojos por la violencia y las drogas que deben ser atendidas.

“En el Bajío la Iglesia tiene una presencia y una influencia muy grande. En la zona de Echeveste hay situaciones muy delicadas de droga y violencia, pero se trabaja con presencia para cambiar el ambiente. Un ambiente más comunitario”, dijo Monseñor.

El Pastor de la Diócesis de León lamentó en su Carta Pastoral la violencia social y familiar.

“La violencia intrafamiliar constituye otra herida profunda. Muchas mujeres, niños y jóvenes viven en situaciones prolongadas de maltrato, miedo y trauma, cuyas consecuencias emocionales y espirituales rara vez son atendidas.

“A ello hay que sumarle una violencia criminal que genera un clima de inseguridad. En diversas zonas del territorio, las personas no se sienten protegidas en sus propios hogares”.

León y su arraigado catolicismo

El Arzobispo dijo que el Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV) realizó un estudio que revela que en México el 78 % de la población confesó ser católica, pero en Guanajuato es un 88 % y en León el 90 %, siendo la ciudad más católica del país.

“Hay un cristianismo bastante cultivado en muchos sectores. Hay otro dato: León es la ciudad que más se confiesa católica y sube al 90%. Hoy por hoy, según estos datos, es la ciudad que se confiesan más cristiana católica”.

La pandemia del COVID aumentó la fe católica.

“El asunto de la pandemia del COVID generó mucho sufrimiento y causó muchas muertes en León, en la zona centro del país. Pero también es muy fuerte la fe de las personas”.

Pero el cambio de época mundial está afectando.

“La Arquidiócesis de León se encuentra inmersa en un profundo cambio de época que atraviesa la vida de las personas, las familias y las comunidades. Hay signos claros de desarrollo económico y dinamismo que caracterizan a la región del bajío. Sin embargo, estos avances conviven con realidades dolorosas que afectan la dignidad humana, debilitan los vínculos comunitarios y generan diversas expresiones de violencia”, señala Monseñor en su Carta.

El Arzobispo añade que en el Bajío hay mucha vitalidad, la gente está abierta a la vida, a pesar de estas situaciones que vivimos. Hay mucha esperanza. León sigue siendo un pueblo de tradiciones y de fe en sus barrios, como San Miguel, Coecillo y Barrio Arriba. La Iglesia sigue teniendo una influencia muy grande.

“Los estudios del CISAV revelan que aún cuando León es una ciudad, la gente que sigue llegando, sigue viviendo como si fuera un pueblo. León pinta más como un pueblo grande aunque tenga 2 millones de habitantes”, acotó.

“No hay que dormirnos en los laureles”

En su recorrido por comunidades de la Diócesis, el Arzobispo dijo estar sorprendido porque en León hay familias con muchos hijos, “hay un chiquellirio”.

Sustentó esto en que tan solo en el 2025 en la parroquia de Silao, se confirmaron 900 chiquillos y en la parroquia de Romita 600. “Aquí en el Bajío hay mucha vitalidad, la gente está abierta a la vida a pesar de estas situaciones que vivimos. Hay mucha esperanza”.

El Prelado añade en su Carta Pastoral que hay un gran desafío para la Iglesia: “Si tenemos un pueblo profundamente católico, tenemos que cuidarlo más. No tenemos que dormirnos en los laureles”.

“La fe católica sigue siendo muy fuerte en el Bajío. Tenemos un tesoro de fe y hay que cuidarlo ofreciendo una formación como debe de ser. Si queremos hacer que las cosas cambien, hay que hacer cosas nuevas”.

Añadió que el modelo pastoral en el que hemos vivido está fincado en los sacramentos.

“En el Bajío estamos desfasados, pues celebran muchas misas, pero no siempre se evangeliza a las personas, faltan centros de evangelización, escuelas bíblicas y formación teológica. Las personas se resisten a ser evangelizadas, no quieren asistir a pláticas”, acotó

También dijo que en León hay zonas más evangelizadas que en otras.

“Se nota porque hay zonas donde hay más práctica de brujerías, supersticiones y de todas estas cosas. A medida que se evangeliza más, la gente es menos supersticiosa”.

En la conferencia, el Arzobispo dijo que ante el cambio de época las parroquias deben de dejar de ser simples servidoras de servicios espirituales y ser más evangelizadoras ante la problemática que enfrenta la sociedad, entre ellas la drogadicción.

“Padres y madres de familia deben salir a trabajar sin contar con el tiempo necesario para acompañar a sus hijos, marcados por estas ausencias buscan suplirlos en la calle, donde con frecuencia se encuentra con la droga, con la delincuencia o ambientes que no favorecen a su crecimiento humano y espiritual”, añade Monseñor.

AAK

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