Se fue la Semana Mayor,
y mayor fue para muchos,
muchos la vieron con gran fervor,
otros con espíritus de aguiluchos.
Muchos problemas del mundo,
tuvieron sus gobernantes,
la gente en dolor profundo,
ahorita, y aún endenantes.
En oriente, matazones,
entre judíos y palestinos,
culpables, los jocorones,
que manejan esos destinos.
Y el policía del mundo, en sus trece,
dice algo, luego dice otra cosa,
y luego se contradice,
tiene cerebro en mimosa.
Muchos en el mundo, tranquilos,
disfrutando del descanso,
los viajes, hasta por kilos,
y muchos destinos, remanso,
al regreso, pues muy vivos,
evitando un paso en falso.
A. FONSECA H.
Abr. 3-25.