Chihuahua– Aunque el sector restaurantero suele valorar de ser necesario ajustes de precios para la segunda mitad del año tras las subidas de enero, los incrementos desproporcionados en la canasta básica han forzado a evaluar un aumento de manera anticipada.
Así lo señaló el empresario restaurantero Ricardo Perea García, quien sostuvo que febrero registró uno de los mayores incrementos en los productos de la canasta básica de los últimos años.
Detalló que durante dicho mes el precio del tomate escaló de 12 a 28 pesos por kilogramo, lo que representó un incremento superior al 100 cien por ciento. Para marzo, el costo subió a 40 pesos y, actualmente, se comercializa en 60 pesos.
Indicó que el pepino se comercializa en 50 pesos el kilo, mientras que la carne y el pollo también muestran alzas significativas.
“Los insumos esenciales para la operación restaurantera han registrado incrementos de entre el 40 y el 50 por ciento”, dijo.
Perea García calificó como excesiva la subida de precios en estos insumos, situación que ha obligado a la mayoría de los restauranteros a ajustar sus menús al alza.
Precisó que, tras el aumento de precios en enero, los restauranteros solían absorber los incrementos adicionales y postergar cualquier ajuste en el menú hasta el segundo semestre; sin embargo, en esta ocasión la situación es distinta.
Explicó que, a diferencia de las verduras, cuyos precios suelen estabilizarse tras un aumento, el costo de la carne no muestra la misma tendencia a la baja.
Señaló que esta situación se suma al alza en impuestos y costos laborales que ya afectan al sector.
En febrero, de acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), Chihuahua se posicionó como el cuarto estado con la canasta básica más cara del país al ubicarse en 2 mil 282 pesos.
En marzo, el precio de la canasta básica descendió a 2 mil 152 pesos. A pesar de esta ligera baja, el costo se mantuvo por encima del promedio nacional de 2 mil 85.33 pesos.
Cuauhtémoc Rivera, presidente de Anpec, advirtió que los conflictos armados terminarán por encarecer aún más los alimentos hasta en un 40 por ciento a partir del encarecimiento del petróleo y la complicación que esto provoca en las cadenas de producción y suministro de los insumos que mueven el mercado global y que los pueblos demandan.