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Quadratin 04 Apr, 2026 09:22

Muro de lágrimas, testimonio de esperanza ante catástrofe interminable

OAXACA, Oax. 4 de abril de 2026.- Hay guerras por todas partes, división, muros fronterizos, alambres de púas que buscan reforzar separaciones y hacerlas permanentes. Pero también hay manos y aves que se unen, que sobrevuelan cualquier paisaje adverso y muestran que la continuidad sigue siendo una posibilidad.

Así se expresa en Muro de lágrimas, el tapiz surgido de la colaboración entre diez tejedores de diversas latitudes, que ahora se exhibe en el Museo Textil de Oaxaca.
La pieza está pensada en las víctimas, en las vidas perdidas, en los excesos de poder y en la interminable —y muchas veces forzada— huida que constituye la migración.

Es un muro inspirado en el genocidio en Gaza y en la persecución de migrantes en Estados Unidos, por colocar apenas dos coordenadas de la catástrofe contemporánea, aunque no las únicas.

Muro de lágrimas es el tapiz surgido de la colaboración entre diez tejedores de diversas latitudes, que ahora se exhibe en el Museo Textil de Oaxaca.
La pieza está pensada en las víctimas, en las vidas perdidas, en los excesos de poder y en la interminable —y muchas veces… pic.twitter.com/baN4DSdaMz

— Quadratín Oaxaca (@Quadratinoaxaca) April 4, 2026

Para realizar este tapiz, los tejedores parten de la idea de Marta Orozco, tejedora aymara del altiplano boliviano, para quien sus bordados son un libro de su cultura, uno que, tras más de 500 años de colonización, no ha podido ser borrado. Ante nuevas formas, modernas y globales, de dominación, “nuestros tapetes son también nuestros libros”, expresó Jean Pierre Larochette durante la presentación realizada en la capilla del Rosario del Centro Cultural San Pablo.
Mural colectivo
El tapiz se organiza como una unidad narrativa en cuatro momentos. Surge del agua, ríos y mares convertidos en primera frontera, donde millones de vidas se han perdido. Sobre ese elemento se tejieron alcatraces en su memoria.
Al ascender aparecen las púas: cables que funcionan como cortinas de hierro para proteger territorios que se presumen más valiosos que otros. Sobre ellos quedan prendas con diamantes bordados, figuras romboides que simbolizan aquello que los migrantes dejan atrás.


El Museo del Alambre de Púas de Kansas City resguarda más de 200 diseños distintos de este objeto: una colección de advertencias.
En la parte superior, el azul del cielo. Manos que unen identidades y remiten a la Cueva de las Manos, recinto rupestre de más de nueve mil años. Como entonces, esas manos dejan registro. Aquí, sin embargo, se transforman: chocan con los alambres y devienen aves, imagen de la trascendencia del espíritu humano.
Muro de lágrimas fue realizado por Yael Lurie, de Israel; Jean Pierre Larochette, de Argentina; María Luisa y Jacobo Mendoza, de Teotitlán del Valle, Oaxaca; y por las tejedoras estadounidenses Sally Williamson, Mary Lane, Betty Hilton Nash, Yadin Larochette y Susan Martin Maffei. Como gesto final, cada participante incorporó una estrella nacida de su propia imaginación.

Es un muro inspirado en el genocidio en Gaza y en la persecución de migrantes en Estados Unidos, por colocar apenas dos coordenadas de la catástrofe contemporánea, aunque no las únicas. pic.twitter.com/287ImRlpRp

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Tejido desde el origen
Durante la presentación, Larochette trazó un recorrido por la historia del textil como medio de representación. Antes que la escritura alfabética, los hilos ya narraban. Desde los fragmentos coptos del Egipto cristiano hasta los grandes talleres europeos, el tapiz ha sido una forma de registrar el mundo.
Pero también de interpretarlo.
Los Tapices de Pastrana, por ejemplo, celebran campañas militares portuguesas con una grandilocuencia que no corresponde del todo a los hechos. Algo similar ocurre con las representaciones de la Batalla de Pavía, donde los ejércitos aparecen magnificados. No son falsos, pero sí exagerados. El tapiz, como cualquier medio, también ha sido propaganda.

Larochette recordó además que la historia del tejido no solo atraviesa la cultura, sino la modernidad. La revolución industrial inglesa se sostuvo en la industria textil, pero también en sus innovaciones técnicas. Las tarjetas perforadas de los telares anticiparon la lógica de la computación.
Hoy, la historia que se teje no busca ocultar la violencia, sino incorporarla. Las púas, lo incómodo, el material de la agresión, permanecen visibles. Pero no dominan la imagen.
Porque, al final, el tapiz propone otra lectura: que esos alambres no durarán tanto como el vuelo que, una y otra vez, han alcanzado los pueblos.

El artículo Muro de lágrimas, testimonio de esperanza ante catástrofe interminable apareció primero en Quadratín.

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