En esta ocasión me propongo hacer un breve balance de la situación económica que en este momento vive el estado de Chihuahua y, en particular, nuestra querida Ciudad Juárez.
Antes debo señalar que, desde hace tiempo, los análisis que sobre esta materia se difunden en las redes y en los medios tradicionales, para criticar la gestión de los gobiernos de Morena, son subjetivos: suelen estar afectados por el deseo de los críticos de mostrar que nuestra economía marcha mal y por una interpretación de los hechos única, originada en la consigna de difundir, bajo cualquier circunstancia, que nos acercamos a una crisis terminal sin solución a la vista.
Un ejemplo de ello es que, durante la semana anterior, difundieron tres mensajes igualmente insostenibles: con el primero aseguraban que los aumentos de precios en la primera quincena de marzo auguraban una alta inflación durante el año; con el segundo vendieron la interpretación de que su origen nada tenía que ver con el alza de los energéticos, asociada al nuevo conflicto en Medio Oriente; y, con el tercero, que el Banco de México había cometido el gran error de bajar la tasa de interés de referencia, con la intención de abaratar los réditos que genera la deuda pública.
En cuanto a la primera idea, es falsa: la inflación de una quincena no es representativa de lo que ocurrirá a lo largo del año; la segunda también lo es, pues, como en el resto del planeta, el alza petrolera explica un componente relevante de los precios de marzo; y la tercera es, por lo menos, inexacta, ya que la decisión de Banxico está más vinculada al propósito de abaratar el crédito para promover la inversión y a la certeza de que no se ha perdido el control sobre los precios.
Por mi parte, pienso que la decisión de los consejeros de Banxico es correcta, porque confían en que las estrategias gubernamentales para atenuar el efecto de la crisis coyuntural del petróleo serán exitosas; cuyo sustento está no solo en sus expectativas, sino en la experiencia de 2022, cuando el tope al precio de la gasolina, basado en la reducción del IEPS, evitó una estampida de precios semejante a la que, en ese momento, vivió incluso nuestro vecino del norte.
Esa visión pesimista también se expresa al examinar la situación que actualmente vive el estado de Chihuahua y, muy especialmente, Ciudad Juárez. Constantemente se habla de una severa crisis provocada por la pérdida de empleo en la industria maquiladora, suponiendo que, como en el pasado, ello está debilitando profundamente los ingresos y la economía de los negocios, familias y personas.
Sin embargo, esta visión que examina nuestras economías como si nada hubiera pasado en los últimos siete años debe superarse con un análisis que tome en cuenta que una economía como la de Chihuahua y sus comunidades, que mantiene una alta dependencia frente al comportamiento de la Industria Maquiladora de Exportación (IMMEX), ahora vive otra realidad, menos vulnerable a la reducción del volumen de empleo en este sector.
En efecto, los mercados de trabajo de todo nuestro estado han cambiado radicalmente, gracias a una política laboral solidaria con la clase trabajadora y al paquete de programas de bienestar, concentrado en mejorar los ingresos de familias y personas con mayores grados de marginalidad.
A propósito, es bueno recordar que, bajo los gobiernos de AMLO y de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum, el salario mínimo se triplicó en los municipios fronterizos y se duplicó en el resto del estado, lo que causó una mejora sustantiva de las prestaciones sociales y de otros beneficios directamente vinculados a las condiciones de trabajo de las familias asalariadas.
Para mayor precisión, observemos varios datos esenciales que, con su comportamiento, ilustran claramente cómo ahora, bajo un modelo de desarrollo económico protector de las y los obreros, una reducción del volumen de empleo en la IMMEX no ha provocado el impacto negativo que los críticos de Morena suponen.
A nivel macroeconómico, es cierto que entre 2022 y 2025 la IMMEX de Ciudad Juárez perdió, en promedio, 53 mil empleos; pero también lo es que, a pesar de ello, gracias a la nueva política laboral, la masa de remuneraciones reales pagada por tales empresas aumentó en 3 mil 150 millones de pesos: habiéndose elevado de 66 mil 366 millones cubiertos en 2022 a los 69 mil 516 millones de pesos pagados en 2025.
Siguiendo esta idea, parece una paradoja que una reducción de 16.9 % del empleo maquilador, contra lo esperado en los modelos neoliberales, haya resultado, después de tres años, en un incremento de la masa salarial próximo al 4.7 %; pero la explicación es simple: se encuentra en la considerable mejora que han tenido los salarios en los últimos tres años. En 2022, las plantas mencionadas pagaban una remuneración por trabajador igual a 210 pesos, mientras que en 2025 pagaron 265 pesos, con un incremento equivalente al 25 %.
En estas observaciones tenemos evidencia de que el nuevo modelo protege especialmente a las familias trabajadoras ante situaciones que, en el pasado, significaron su empobrecimiento acelerado, pero que ahora pueden ser sobrellevadas con nuevas estrategias de organización laboral practicadas dentro de los hogares; pero también la constancia de que la derrama económica de la IMMEX sigue teniendo un papel clave en la nueva prosperidad que viven nuestras principales localidades urbanas.
Para insistir en la idea de que la recesión del empleo en la IMMEX está siendo amortiguada por el nuevo modelo de desarrollo centrado en el bienestar de los trabajadores, ahora mostraré el comportamiento reciente de las finanzas públicas de Juárez y Chihuahua, los dos municipios cuyos ingresos, como suele ser normal, también dependen del estado general de la economía de sus respectivas comunidades.
Entre 2018 y 2026, los presupuestos programados y autorizados por los cabildos de las dos ciudades mencionadas mostraron un alza significativa, lo que revela la buena marcha de sus economías. En la ciudad de Chihuahua, el presupuesto de egresos se elevó de 2 mil 976 millones de pesos a 7 mil 342, registrando un incremento en pesos reales de 70.1 %. En cuanto al presupuesto de Juárez, la evolución fue semejante: pasó de 4 mil 510 millones a 10 mil 793 millones de pesos, mostrando un incremento real de 64.9 %.
En cuanto al comportamiento del presupuesto del estado, su evolución ha sido moderada; no obstante, con sus casi 120 mil millones de pesos para este año, es consecuencia y, en alguna medida, causa del aceptable movimiento económico que desde hace una década vive Chihuahua.
Volviendo al tema de las estrategias familiares, hay un conjunto de indicios que nos revelan cómo se han organizado los hogares para hacer frente a esta nueva situación en la que, en el mediano plazo, no ha crecido el empleo de la IMMEX.
El primero de ellos tiene que ver con una menor participación laboral de las nuevas generaciones de jóvenes que, ante la expansión de la cobertura escolar de preparatorias y universidades, ahora retardan su ingreso al mercado laboral para continuar con sus estudios.
También, en este tiempo, la mejora y mayor conocimiento de los planes pensionarios están adelantando el retiro de una gran cantidad de trabajadores que ya cumplieron con los requisitos para pensionarse o jubilarse. A todo ello debemos sumar que los mayores ingresos han propiciado un retiro temporal de algunos trabajadores para dedicarse a las labores domésticas.
Pero también es cierto que, como lo demuestran los resultados de las encuestas de ocupación y empleo, en Ciudad Juárez y en la ciudad de Chihuahua, el sector terciario ha aumentado su capacidad para absorber mano de obra, principalmente de técnicos y profesionistas que se contratan para laborar en grandes y medianas empresas. También han mostrado que, contra lo que muchos analistas suponen, en Chihuahua la pérdida de empleos no está generando un masivo renacimiento de ocupaciones informales.
Finalmente, hay razones fundadas para sostener que nuestras economías no enfrentan una severa crisis, gracias al nuevo ambiente laboral y a una aplicación sistemática de los programas de bienestar.
Pero, desde luego, ya nos llegó la hora de hacer una revisión profunda de las perspectivas que enfrentaría la sociedad chihuahuense de continuar la pérdida de empleo en las IMMEX; por lo que, con este propósito, me pongo a disposición de los gobiernos, los organismos empresariales y las instituciones de educación superior para promover, cuanto antes, la búsqueda de nuevas alternativas de expansión que aprovechen el nuevo modelo de desarrollo con bienestar que hemos ido consolidando en Chihuahua durante los gobiernos de la Cuarta Transformación.