Cd. de México.- Calakmul, Campeche, y Tulum, en Quintana Roo, han comenzado a sentir los estragos de lo que guías turísticos y hoteleros definen como un nuevo monopolio: el del Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos, Olmeca-Maya-Mexica (GAFSACOMM).
Se trata de una empresa militar, anunciada en 2022 por el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien le cedió el control de 12 aeropuertos, una línea de aviación, un tren de más de mil 500 kilómetros, siete hoteles, cuatro parques, dos museos, incluido el del Mamut, y 18 estaciones de combustible.
Sus ganancias son tan pocas a pesar del nombre tan largo y lo amplio de sus intereses. Pero poco importa. En 2025 solicitó subsidios por 45 mil 166 millones de pesos (REFORMA 18/Nov/2024) y para 2026, por 58 mil 212 millones.
Eso le permite ofrecer paquetes "todo pagado" con hasta el 50 por ciento de descuento, que subvencionan todos los mexicanos, incluidos quienes están al borde del quiebre por la competencia desleal. De hecho, esos paquetes tienen promoción especial en las conferencias presidenciales.
Los primeros paquetes salieron en diciembre de 2024, pues el Tren Maya lograba trasladar apenas al 19 por ciento de su meta.
Los más recientes, para Semana Santa, fueron anunciados por la Presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia del 20 de marzo.
"El General Águila nos va a platicar de ¡los paquetes de Semana Santa del Tren Maya y el Mundo Maya! Y después, pasamos a las preguntas", dijo ese día.
Las ganancias, cuando las haya, serán también para los militares. Como lo ordenó López Obrador, el 10 febrero 2022, en la Base Militar de Santa Lucía, en el 107 aniversario de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM): "Esa empresa, que va a depender de las Fuerzas Armadas, va a destinar el 75 por ciento de sus utilidades para las pensiones de marinos, de soldados, de integrantes de las Fuerzas Armadas".
En lo que pocos repararon entonces fue en que sería a costa de los empresarios locales, como los de Calakmul, que han denunciado el colapso en los ingresos de hoteles, restaurantes y transporte.
Mientras que la zona arqueológica presentó un aumento de visitantes del 44 por ciento en 2025, al pasar de 28 mil a 49 mil, en lugares turísticos como Becán, Chicanná o Xpujil, la cifra cayó 28.3 por ciento, según datos de hoteleros, promotores turísticos y la presidenta de la Comisión de Desarrollo Económico del Congreso de Campeche, Tania González Pérez.
Entre enero y febrero de 2023, los hoteles tenían una ocupación promedio de 47.8 por ciento y con crecimiento. Del 59.9 por ciento, en el mismo lapso de 2024. De 87 por ciento en 2025, pero este año, en los mismos meses fue de menos del 8 por ciento. Todo, aseguran, por el nuevo monopolio.
"Es un monopolio que comenzó desde que le autorizaron a la Sedena (Secretaría de la Defensa) construir un hotel dentro de la reserva de la biósfera, algo que a nadie más le habían permitido", dijo el presidente del Comité de Turismo Municipal de Calakmul, Enrique Rodríguez Córdova, que representa a 84 comunidades.
Las afectaciones no sólo son para los hoteleros, agrega Rodríguez Córdova, pues él es guía turístico. Antes, ofrecía el servicio desde cualquier hotel de la región de Xpujil.
Pasaba por los clientes a los hoteles. Los llevaba hasta Calakmul, a la zona arqueológica. Iban a la selva y luego de nuevo al hotel.
"Yo rentaba taxis, vans, compraba todo el tema del box lunch, aparte del servicio de guía y todas las entradas que se generaban en el trayecto. Hoy en día, el 50 por ciento de mis servicios los realizo en la zona arqueológica, pero ya no como tour, sino como servicio de guía. Entonces, yo tengo que trasladarme hasta Calakmul, a 120 kilómetros", dice.
El impacto del GAFSACOMM, renombrado comercialmente como Grupo Mundo Maya -en mayo del año pasado-, ha sido tal que en portales como Booking.com el único hotel que se ofrece como opción en Calalkmul es el que construyeron los militares en 2024, a 10 kilómetros de la zona arqueológica, en medio de la Reserva de la Biósfera, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y donde estaba prohibido construir hoteles.
Quizás por eso, plantea Roque Camacho, un hotelero de Xpujil, al solicitar permisos, la Sedena aseguró que construiría un centro de monitoreo de fauna y no un hotel de 144 habitaciones. El costo del hotel superó los más de mil millones de pesos y requirió deforestar 30 mil metros cuadrados de un área natural protegida.
La semana pasada, Tania González, diputada por Movimiento Ciudadano, presentó en el Congreso de Campeche un punto de acuerdo para que se aclare si la Sedena le paga al portal de internet para borrar a los demás hoteles que se ubican hasta a más de 100 kilómetros de la zona arqueológica.
Critican subsidios
Los empresarios también acusan que el costo de cada habitación en el hotel de Calakmul, de unos 2 mil 400 pesos, es muy bajo para un hotel de cinco estrellas, pero que lo peor es que es subsidiado incluso por quienes van a la quiebra.
"Es una competencia desleal, porque todo ese hotel está subsidiado por el Gobierno federal. Las nóminas las paga el Gobierno federal. Ellos nunca se van a ir a la quiebra, porque los subsidiamos todos nosotros que nos estamos yendo a la quiebra", dijo Baltazar González Zapata, hotelero y ex subdirector de la Reserva de la Biósfera.
La situación es tan complicada, agregó vía telefónica, que sus trabajadores laboran sólo uno o dos días a la semana.
"Esto ya se volvió un monopolio. Con los paquetes todo incluido, no le deja nada a la población local, puesto que es viaje redondo, transportación desde el aeropuerto. Ni siquiera las ganancias, si es que las hay, porque son para las pensiones del Ejército", dijo Roque Camacho, un hotelero de Xpujil.
"La Sedena está creando un monopolio para desplazar a todos los que vivimos del turismo, convirtió la cultura maya en su principal producto, que ahora es de lujo", dice el guía de turista en Tulum, Raúl Morelos Castro.
Aunque está certificado desde 1996, la Sedena que controla desde el año pasado el Parque Nacional de Tulum y la Zona arqueológica, ya contrató a sus propios guías y él fue desplazado.
"GAFSACOMM es la primera empresa que agrupa aeropuertos, Tren Maya, hoteles y los famosos Catvi (Centro de Atención a Visitantes (Catvi), que son el ingreso a los sitios arqueológicos", acusa.
Morelos Castro asegura que, de todos modos, el turismo se ha desplomado debido a que los militares no están capacitados para ofrecer servicios.
"Los baños no funcionan, las torres de avistamiento están cerradas, el transporte eléctrico es deficiente. Pero te cobran derecho de piso para visitar sitios arqueológicos. Si le dieran la opción al turista de elegir visitar el famoso parque del Jaguar, nadie lo visitaría. Te obligan a pagar ese boleto del parque del jaguar, 180 pesos el boleto de Conanp (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas), 125 pesos, para poder llegar al sitio arqueológico.¡Cobran como capitalistas y te atienden como Comunistas!", asegura.
La línea de aviación de los militares es Mexicana. Su tren, el Tren Maya que recorre la Península.
Sus 12 aeropuertos son los del AIFA, Chetumal, Palenque, Tulum, Campeche, Ciudad del Carmen, Tamuín, Ixtepec, Uruapan, Puebla, Nuevo Laredo y Nogales. Sus siete hoteles están en Edzná, Calakmul, Tulum, Palenque, Chichén Itzá, Nuevo Uxmal y Tulum Aeropuerto.
En Tulum, operan dos hoteles. El Hotel Tren Maya Tulum se encuentra dentro del Parque Nacional El Jaguar. Igual que en el AIFA, la Sedena controla hasta el servicio de transporte. Mínimo 800 pesos de la sala a la barda perimetral.
Alerta desplazamiento
El año pasado, en su estudio: "¿A qué vinieron? Militares en contexto de megaproyectos y sus implicaciones para la vida cotidiana y los Derechos Humanos", la organización Cohesión Comunitaria e Innovación Social (CCIS) advirtió sobre el proceso de corporativización e integración militar del sector turístico en la Península de Yucatán.
Previó el desplazamiento de la participación local y comunitaria, pues los militares no sólo tenían tratos preferenciales, como la declaratoria que hizo López Obrador de las obras como de "seguridad nacional" y que los permisos se dieran en máximo cinco días hábiles, sino que les cedió el control de puntos turísticos clave como Tulum, Palenque, Edzná, Calakmul, Chichén Itzá y Nuevo Uxmal.
La excusa que dio el ex Presidente para que el Ejército se metiera a construir hoteles, aeropuertos o el Tren Maya fue su supuesta honestidad y eficiencia.
Pero el Tren fue cotizado en 150 mil millones de pesos y terminó costando más de 500 mil millones. López Obrador aseguró que el objeto de estas empresas no era obtener una ganancia, sino recuperar el "orgullo maya".
Pero a estas alturas, dice la directora de CCIS, Suhayla Bazbaz, ya verdaderamente no son empresas que busquen ganancias particulares.
"Si no lo son, entonces ¿cuáles son las ganancias a las que han contribuido para las personas que habitan y transitan en los territorios?".
La cesión a los militares de diversas tareas, agregó el estudio, tiene graves implicaciones en los derechos humanos, manifestándose en vigilancia, intimidación y precarización laboral.
"Es importante seguir cuestionando por qué los militares tendrían que estar ofreciendo servicios turísticos, pero si quieren actuar como un actor económico, es importante que por lo menos cumplan las mismas reglas a las que se enfrentan el resto de las empresas y cooperativas", sostiene vía telefónica Bazbaz, maestra en Ciencia Política.
En medio del subsidio que tuvo la Sedena para construir su hotel, y de lo que le dieron para administrar el Tren Maya y varios aeropuertos, el Gobierno Federal ha presentado diversos paquetes todo pagado.
"Al final de cuentas lo que estamos haciendo es dar la oportunidad para que la gente pueda utilizar el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, incluye el vuelo, es Mexicana de Aviación, es un vuelo redondo, incluye el hospedaje", dijo hace unos días el director del Tren Maya, Óscar David Lozano, en la conferencia de Sheinbaum.
Su intención también es aumentar el número de pasajeros del Tren, que de los 10 millones anuales prometidos, ha tenido menos de 2 millones desde diciembre de 2023. Llegan muy pocos, y los pocos los acaparó el Ejército, dijeron los entrevistados.
La diputada González Pérez consideró que deben de ponerse medidas que contengan el desequilibrio que causa la Sedena.
"Cuando existe un monopolio se le aplican medidas para volver a establecer el equilibrio", dijo.