En medio del creciente debate por los riesgos del uso indebido de la inteligencia artificial, en la Cámara de Diputados fue presentada una iniciativa para castigar con hasta ocho años de prisión a quien manipule imágenes de otras personas con fines sexuales mediante IA u otras herramientas digitales.
La propuesta fue impulsada por la diputada Irma Juan Carlos (Morena), quien planteó adicionar un párrafo al artículo 199 Septies del Código Penal Federal para sancionar de manera específica a quienes alteren fotografías o imágenes de terceros para hacerlos parecer desnudos o involucrados en actividades sexuales explícitas.
Además de la pena de prisión, la iniciativa contempla una multa de 400 a mil días para quienes distribuyan, comercialicen o almacenen este tipo de material con conocimiento del hecho.
Buscan cerrar vacío legal ante nuevas formas de violencia digital
De acuerdo con la legisladora, aunque en México ha habido avances para combatir la violencia digital, como ocurrió con la Ley Olimpia, el marco legal actual todavía no alcanza a cubrir todas las agresiones que hoy son posibles con tecnologías emergentes como la inteligencia artificial.
La iniciativa advierte que la manipulación de imágenes con fines sexuales se ha convertido en una práctica cada vez más preocupante, sobre todo porque atenta contra la privacidad, la dignidad y la integridad de las personas, en especial de mujeres, menores de edad y grupos vulnerables.
En ese sentido, la propuesta busca que estas conductas sean reconocidas de forma expresa en la ley y reciban sanciones severas para evitar que permanezcan impunes.
Imágenes falsas, un delito que busca castigo ejemplar
El proyecto también plantea equiparar la penalidad de esta conducta con las sanciones establecidas para otros delitos relacionados con la difusión o solicitud de contenido sexual explícito que involucre a personas vulnerables.
Irma Juan Carlos sostuvo que la reforma pretende enviar un mensaje claro de rechazo frente a estas prácticas, al tiempo que busca garantizar justicia a las víctimas.
Según expone en la iniciativa, en los últimos años se ha registrado un aumento alarmante en el uso de herramientas digitales para alterar imágenes personales y convertirlas en material sexual falso, una práctica que ha encontrado en la inteligencia artificial un nuevo impulso por la facilidad y rapidez con la que puede realizarse.