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Radar Inteligente
24 horas 06 Apr, 2026 00:01

¿Cómo nos movemos de un sitio a otro?

Miriam Castillo

Moverse en México tiene sus retos. Llegar a un destino puede ser una mezcla de persistencia, fuerza y algo de suerte. El transporte público no necesariamente cubre todas las necesidades y a lo largo de los años su mejora es lenta.

Según algunos estudios de organizaciones internacionales, los desafíos que enfrenta el transporte público hacia el 2030 son significativos porque la mayoría de las zonas rurales del país carecen de un servicio eficiente.

Según el INEGI, el 40 por ciento de la población considera que el transporte público es ineficiente. Y puede que tengan razón, la mayoría del transporte público tiene una vida por encima de los 20 años y casi el 40 por ciento ya debería ser renovado.

Con excepción de algunas ciudades como Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, hay pocas renovaciones que buscan migrar a un sistema de transporte público que use energías renovables.

Con este panorama, no resulta extraño que buena parte de las personas busquen una forma de encontrar un transporte privado para moverse.

Las alternativas son varias, desde autos de una gama baja que han hecho que las ciudades se muevan a un ritmo cada vez más lento, al grado que Ciudad de México está catalogada como la ciudad más lenta del mundo, como este surgimiento de motocicletas que es cada vez más frecuente.

Hace poco viaje por trayectos de carretera en varios puntos de Yucatán. Una característica nueva fue encontrar muchas personas cuya movilidad es en motocicleta.

La explicación que hay para usar la motocicleta en parte viene de lo que contábamos en el párrafo anterior. Moverse en auto en algunas ciudades hace que los traslados sean muy lentos y estar sobre dos ruedas facilita y reduce algunos tiempos.

También, los grupos de usuarios de motocicletas defienden el uso de este tipo de vehículos porque resulta ser un medio de transporte mucho más económico y accesible para trasladarse que un automóvil.

Los servicios y el mantenimiento son visiblemente más baratos, su vida útil también es un poco más prolongada y en muchas ocasiones, terminan siendo una opción para las familias que buscan resolver trayectos más cortos en menos tiempo.

El problema es que la proliferación de este medio de transporte no necesariamente ha venido de la mano con una cultura vial que les dé seguridad a los conductores de las motos y el índice de accidentes mortales en ese medio de transporte ha aumentado 44 por ciento.

Y aquí viene la duda genuina: ¿en dónde está nuestra responsabilidad para garantizar seguridad en las vialidades y dónde está la de las autoridades?

¿Es una obligación de quienes patrullan las carreteras o vigilan las calles regular qué transportes pueden ocupar ciertos caminos? O más bien, ¿la idea debería ser hacer más amables las vías de comunicación a nuevos transportes como las motocicletas o incluso las bicicletas?

La pregunta viene porque no podemos pensar en un sistema de transporte en el que solo unos cuantos tengan el privilegio de viajar cómodos y seguros.

 

    @Micmoya

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