
Como personajes de Dickens, cinco jefes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional aparecieron públicamente como autores de un libro, pero como fantasmas de la Navidad pasada que quisieran darles lecciones a los funcionarios de la Navidad vigente.
No se necesitan muchos esfuerzos indagatorios para indagar a los indagadores, porque de 1989 al 2018 el CISEN no tuvo ni un solo éxito y sí una larga, larguísima, lista de fracasos que son los que explican las razones de la 4T para cerrar la oficina de seguridad nacional y adscribirla a la seguridad pública.
Llamó la atención -para los que manejan información de inteligencia y seguridad nacional- la decisión de sacar de las catacumbas de su propio pasado al general retirado Jorge Carrillo Olea, cuya trayectoria pública se inició en marzo de 1975 cuando salvó al entonces presidente Luis Echeverría Álvarez de una lapidación en el territorio de Ciudad Universitaria a donde se habían metido como una falla del Estado Mayor al que pertenecía Carrillo.
Luego con un cargo en la burocracia con la tarea de acabar con el contrabando, la importación clandestina de productos creció bajo sus narices. Y después de haber fundado el CISEN de las cenizas de la Federal de Seguridad, Salinas de Gortari lo premió con la gubernatura de “dedazo” de Morelos, pero ahí fracasó cuando su equipo de la Policía Judicial apareció controlando a las bandas de secuestradores y torturando y asesinando a delincuentes. Dos marchas masivas populares expulsaron a Carrillo Olea del Gobierno estatal.
Todo funcionario en etapa de exfuncionario tiene sin duda experiencias que pueden servir para la gestión cotidiana de las oficinas responsables, pero los cinco autores del libro La Seguridad Nacional en México. Reflexiones y Propuestas desde la Experiencia tuvo especial cuidado en destacar lo positivo y olvidarse de que los cinco firmantes y otros siete que no participaron sólo tuvieron fracasos, fracasos y fracasos.
Zona Zero
- Y también como fantasma del pasado apareció en un centro de defensa de la libertad de prensa Arturo Núñez Jiménez, clave en la Comisión Federal Electoral de Manuel Bartlett en el fraude de 1988, luego gente de AMLO para usar al PRD y llegar a la gubernatura de Tabasco y ahora regresar, dicen, al PRI. Nadie con ese currículum puede ostentarse como defensor de la prensa. Pero bueno, todo es posible en el trapecio político nacional.
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
@carlosramirezh