La ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero ha abierto un nuevo frente de incertidumbre global con impacto directo en el sector farmacéutico. El conflicto no solo ha disparado el precio del petróleo, sino que amenaza con alterar las cadenas de suministro de medicamentos esenciales en Europa, en un escenario que recuerda a las tensiones vividas tras la guerra de Ucrania.
Raúl Díaz-Varela, presidente de Kern Pharma, rememora aquel precedente: el precio del paracetamol llegó a más que duplicarse y el comercio internacional de fármacos entró en una fase de alta volatilidad. Hoy, la industria teme una repetición de ese escenario en un contexto aún más complejo.
Costes al alza y precios regulados: el riesgo para el sector
El encarecimiento del barril de petróleo —en niveles no vistos desde 2022— está trasladando presión inflacionaria a toda la cadena farmacéutica. Sin embargo, a diferencia de otros sectores, las compañías de medicamentos operan bajo precios regulados, lo que les impide repercutir el aumento de costes en el consumidor.
Este desajuste pone en riesgo la viabilidad de determinados productos, especialmente los genéricos, donde los márgenes son más estrechos. Empresas como Kern Pharma, que adquieren cientos de toneladas anuales de principios activos como el paracetamol, dependen de un equilibrio cada vez más frágil.
Asia, cuello de botella del suministro mundial
El mayor foco de tensión se sitúa en la logística internacional. India concentra la producción de principios activos y China la de materias primas, lo que convierte a Asia en un nodo crítico para el abastecimiento europeo.
Actualmente, barcos cargados de medicamentos permanecen varados sin rutas claras hacia Europa. El tránsito por el canal de Suez —clave para el comercio global— se ha encarecido por el aumento del riesgo en la zona, mientras que la alternativa de rodear África alarga los plazos y eleva los costes.
Este escenario ha encendido las alarmas en varios países europeos. Autoridades como la Agencia Sueca de Productos Médicos advierten de que, si el conflicto se prolonga, el desabastecimiento podría materializarse en cuestión de semanas en algunos mercados.
El impacto aéreo y el papel del Golfo
El transporte aéreo, fundamental para los medicamentos más caros o sensibles, también se ha visto afectado. Según el Consejo de Relaciones Internacionales, la actividad de carga en el Golfo Pérsico cayó un 79% entre el 28 de febrero y el 3 de marzo.
El caso de Dubái es especialmente relevante: su aeropuerto de carga, uno de los mayores del mundo, funciona como centro de redistribución global de productos farmacéuticos. La disrupción en este nodo amplifica el impacto del conflicto a escala internacional.
A ello se suma la incertidumbre sobre el suministro de helio tras ataques en instalaciones industriales de Qatar, segundo productor mundial. Este gas es esencial para el funcionamiento de equipos médicos como las máquinas de resonancia magnética.
España resiste gracias a su “colchón” farmacéutico
Pese al contexto global, el sector farmacéutico español mantiene, por ahora, una posición relativamente sólida. Según fuentes de la industria, existen reservas suficientes para cubrir entre tres y seis meses de consumo, gracias a los stocks de fabricantes, distribuidores y farmacias.
Entidades como Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios aseguran que no se han detectado desabastecimientos críticos, aunque sí reconocen disrupciones en transporte y aumentos de costes.
El papel de la distribución mayorista, liderada por cooperativas como Bidafarma, se presenta como clave para amortiguar posibles tensiones, gracias a su red logística y capacidad de anticipación de la demanda.
Empresas en modo contingencia
Ante la incertidumbre, las compañías han activado planes de contingencia que incluyen la diversificación de rutas, el refuerzo de inventarios y la anticipación de pedidos. Según la Asociación Española de Medicamentos Genéricos, la situación es “manejable a corto plazo”, aunque advierte de crecientes tensiones logísticas.
El sector coincide en que el impacto directo aún es limitado, pero el riesgo aumenta si el conflicto se prolonga o escala.
De la eficiencia a la resiliencia
La crisis actual refuerza un cambio de paradigma en la industria farmacéutica global. Durante años, el modelo se ha basado en la optimización de costes y la deslocalización de la producción hacia Asia. Sin embargo, la sucesión de crisis —pandemia, guerra en Ucrania y ahora el conflicto con Irán— está obligando a priorizar la resiliencia.
Expertos del sector apuntan a la necesidad de una estrategia coordinada en la Unión Europea que reduzca la dependencia exterior, impulse la producción local y garantice estabilidad regulatoria y financiera.
Riesgo global y alerta humanitaria
Más allá de Europa, el impacto puede ser aún más grave en países vulnerables. La Organización Mundial de la Salud ha advertido de que la crisis logística, especialmente en los aeropuertos del Golfo, puede dejar sin acceso a medicamentos esenciales a regiones con sistemas sanitarios frágiles.
El riesgo, según el organismo, es que la guerra no solo tenga consecuencias geopolíticas, sino también una extensión sanitaria global, agravando crisis humanitarias ya existentes.
En este contexto, la evolución del conflicto marcará el futuro inmediato del suministro farmacéutico mundial. Por ahora, Europa resiste. Pero la industria ya se prepara para un escenario en el que la incertidumbre podría convertirse en norma. @mundiario