
En Coahuila más de mil personas continúan sin ser identificadas, a pesar de que sus restos han sido recuperados en distintos operativos realizados por autoridades y colectivos de búsqueda.
El titular de la Fiscalía de Personas Desaparecidas, José Ángel Herrera Cepeda, informó que hasta el momento se ha logrado la identificación de 169 personas mediante procedimientos que combinan exhumaciones, análisis forense y confrontas genéticas, insuficientes frente al volumen acumulado de hallazgos.
De acuerdo con el Centro Regional de Identificación Humana (CRIH), el universo forense incluye al menos mil 117 individuos recuperados en exhumaciones masivas, además de más de 125 mil fragmentos óseos, muchos de ellos asociados a episodios de violencia extrema.
Por su parte, la Fiscalía de Personas Desaparecidas ha detallado que, de las identificaciones logradas, 127 corresponden a personas originarias de Coahuila, mientras que el resto pertenece a otras entidades e incluso a 18 personas migrantes. Agregó que suman más de mil 117 cuerpos recuperados en panteones municipales, como parte de un programa estatal desarrollado en los últimos 2 años.
La Región Laguna se ha convertido en uno de los principales focos de esta problemática. Actualmente, se mantienen 27 puntos de intervención activa donde se realizan búsquedas de manera constante. Entre ellos destaca el ejido Patrocinio, en San Pedro de las Colonias, considerado un sitio emblemático por la magnitud de los hallazgos.
La Región Laguna se ha convertido en uno de los principales focos de esta problemática. Actualmente, se mantienen 27 puntos de intervención activa donde se realizan búsquedas de manera constante. Entre ellos destaca el ejido Patrocinio, en San Pedro de las Colonias, considerado un sitio emblemático por la magnitud de los hallazgos.
En este predio, señalado como un campo de exterminio utilizado por el crimen organizado, particularmente por el grupo de Los Zetas, se han recuperado miles de fragmentos óseos desde 2015. Se estima que solo en esa zona han sido extraídos más de 3 mil kilogramos de restos humanos, muchos de ellos calcinados o severamente degradados.
Colectivos de familiares han documentado que los hallazgos continúan de forma recurrente, lo que evidencia la persistencia del fenómeno.
La complejidad del proceso de identificación radica, en gran medida, en las condiciones en que fueron localizados los restos. La exposición a fuego, combustibles y factores ambientales extremos dificulta la obtención de perfiles genéticos viables. A ello se suma la carencia de bases de datos completas y la limitada participación de familiares en la aportación de muestras de ADN, elementos clave para avanzar en la identificación.