
En el siglo XVIII, el sereno recorría las calles empedradas con un farol en una mano y un chuzo —una asta de madera, generalmente de pino, empleada como arma defensiva— en la otra. Su grito rítmico de "¡todo sereno!" era la única garantía de orden cuando llegaba la noche.
Aquel vigilante solitario era el sistema de seguridad en su totalidad: ojos, oídos y autoridad en un solo hombre. Ahora, ese farol se ha transformado en un sistema de fibra óptica y algoritmos de presencia estatal que otorga confianza a la ciudadanía.
La estatua del sereno en el lobby del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México simboliza la herencia de esa función definida por el desarrollo tecnológico y la colaboración interinstitucional, donde la seguridad cuenta con más de 114 mil cámaras de videovigilancia y la capacidad de respuesta articulada tras cada alerta.
En esa convergencia se ubica la visita al C5 del Comandante de la Primera Zona Militar, General Sergio Ángel Sánchez García. Su presencia, como lo ha sido también en las reuniones matutinas del Gabinete de Seguridad de la Ciudad de México, encabezadas por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, valida un modelo de seguridad basado en la coordinación entre instancias locales y federales.
Bajo esa misma lógica se ubica la presencia en el Centro de Comando de mi excompañero de la Universidad de Essex, el doctor en Economía Política, Manuel Palma Rangel, secretario de Prevención y Apoyo a la Movilidad y Seguridad Universitaria; Josué Ángel González Torres, director general de Análisis, Protección y Seguridad Universitaria, y Manuela Luna Briseño, coordinadora de Enlace con Instancias de Gobierno, en representación del Rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas.
Estos acercamientos subrayan la importancia de potenciar las capacidades civiles, creando un frente común contra delitos que, por su naturaleza, requieren respuesta institucional, como es el caso de la extorsión. El modelo, con la directriz de Brugada, ha generado una caída del 6 por ciento en la incidencia delictiva de alto impacto en marzo de este año respecto al mismo mes de 2025 y de 66 por ciento comparado con 2019.
Cuando un mando militar de alto nivel o autoridades educativas se involucran en el conocimiento de la operación de herramientas como las líneas 9-1-1 para emergencias, 089 de denuncia anónima, SOS Mujeres *765 o 55 5036 3301 contra la extorsión y el fraude, la división entre lo civil, lo gubernamental y militar se difumina en favor de la eficacia operativa. Colaboración de primer orden ante los desafíos actuales.
La ciudad ya no depende de un hombre con un farol y un silbato, sino de una red de inteligencia que da forma al centinela del siglo XXI.
@guerrerochipres