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El Imparcial 08 Apr, 2026 10:00

La actriz Azela Robinson comparte cuál es el trastorno que padece y que le dificulta salir de casa

CIUDAD DE MÉXICO.- Si te has preguntado por qué ya no ves a Azela Robinson en premieres, entregas de premios o sesiones de fotos con otras celebridades, la actriz acaba de darte la respuesta. Y no tiene que ver con falta de trabajo o problemas con la industria.

En una conversación con la periodista Matilde Obregón, Robinson fue clara: padece agorafobia. Este trastorno, según Milenio, que suele asociarse de forma errónea solo con el miedo a los espacios abiertos, va mucho más allá en su caso. La actriz, conocida por sus papeles en telenovelas como “Vino el amor” y “Yo no creo en los hombres”, explicó que su malestar está vinculado con la forma en que vivimos hoy: estrés constante, tráfico agresivo y una sociedad que percibe como cada vez más intolerante.

Me gusta actuar, pero de salir… no me gusta mucho salir”, confesó. Esta declaración, que podría sonar contradictoria para una figura pública, resume el conflicto interno de quien ama su profesión pero rechaza el entorno que la rodea.

¿Qué es realmente la agorafobia y por qué no se trata solo de “miedo a lo abierto”?

Uno de los mayores malentendidos sobre la agorafobia es pensar que se limita al temor a plazas, calles anchas o campos abiertos. En la práctica, esta condición es más compleja.

Azela Robinson lo describió desde su experiencia: su rechazo a salir no nace de un simple susto, sino de una sobrecarga sensorial y emocional provocada por el ritmo de vida actual. Por ejemplo, conducir un coche se ha convertido para ella en un detonante de ansiedad. ¿La razón? La agresividad en el tráfico y la falta de paciencia de las personas.

Es en lo que nos hemos convertido. Ya tomar el coche es un estrés”, puntualizó.

Para el lector común, esto ayuda a entender que la agorafobia puede manifestarse como un mecanismo de protección. La persona evita no los lugares abiertos en sí, sino situaciones donde siente que no podrá escapar o donde percibe una amenaza constante. En el caso de Robinson, esa amenaza es el comportamiento social que percibe como hostil.

¿Por qué critica las alfombras rojas y las califica de “falsas”?

Otro punto que llamó la atención fue su postura frente a los eventos públicos. Lejos de extrañarlos, Azela Robinson los describe como espacios llenos de “estupideces” y falsedad.

Su crítica tiene dos capas:

  1. El contenido de las preguntas: La actriz siente que la prensa de espectáculos suele hacer cuestionamientos superfluos o provocadores, lo que la incomoda profundamente.
  2. El riesgo de la edición: También señaló que existe el peligro de que sus declaraciones sean manipuladas en la edición para hacerla quedar mal o generar polémica donde no la hay.

Esta desconfianza no es menor. En la era de los cortes virales y las entrevistas sacadas de contexto, Robinson elige proteger su imagen alejándose por completo de ese ecosistema. No asiste, no opina y, por lo tanto, no se expone a malentendidos.

Para el público, esta decisión puede resultar radical, pero la actriz la defiende como un acto de coherencia personal, no de soberbia.

La lección más valiosa: aprender a decir “no” sin culpa en la edad adulta

A pesar del peso de la agorafobia y sus limitaciones, Azela Robinson encontró un aspecto positivo en esta etapa de su vida. La actriz afirma que una de las mayores ventajas de la madurez es poder establecer límites sin sentirse mal por ello.

Estoy en esa edad en donde… te empiezas a volver muy intolerante. Pero es padre esta edad, saber decir lo que uno quiere y lo que no, y hacerlo”, dijo.

Esta frase es clave. Robinson no romantiza la intolerancia, sino que la presenta como una herramienta legítima de autoprotección. En un mundo que constantemente nos exige asistir, responder, sonreír y participar, la actriz reivindica el derecho a decir “no quiero” y retirarse sin dar explicaciones de más.

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