España se prepara para recibir una inesperada avalancha de turistas en 2026. Según Exceltur, el lobby que agrupa a 29 de las mayores empresas turísticas del país, el trasvase de viajeros que tenían previsto viajar a destinos como Turquía o Egipto inyectará unos 4.239 millones de euros a la economía española. La guerra en Irán, lejos de pasar desapercibida, está reconfigurando los mapas del turismo europeo.
El fenómeno no se limita a un mero desplazamiento geográfico de viajeros: es un choque de emociones, seguridad y expectativas. Británicos, alemanes e italianos, que contemplaban vacaciones en regiones hoy marcadas por la inestabilidad, buscan ahora playas, cultura y seguridad en España. Y lo encuentran. Para destinos con fuerte atractivo veraniego y familiar, este trasvase representa una oportunidad histórica, capaz de consolidar a España como referente de turismo mediterráneo frente a competidores cercanos como Italia o Grecia.
Sin embargo, este impulso tiene su contrapunto. El encarecimiento de la energía y el alza de precios en la cesta de la compra reducirán el consumo interno, restando al turismo español cerca de 4.045 millones de euros, según las estimaciones de Exceltur. El resultado neto es un beneficio modesto, de 194 millones de euros, pero suficiente para revisar al alza la previsión de crecimiento del sector hasta el 2,5%, superando incluso el desempeño de 2024.
A pesar de estos datos, la percepción entre las empresas es ambivalente: se celebra la llegada de turistas, pero crece la preocupación por los costes energéticos y la presión fiscal que amenaza los márgenes de beneficio, especialmente en transporte y alojamiento. “El incremento de los costes impacta directamente en las cuentas de resultados, con especial incidencia en las compañías de transporte”, apunta Oscar Perelli, vicepresidente ejecutivo de Exceltur.
La oportunidad dorada para la España turística
El traslado de millones de turistas europeos coincide con meses de alta demanda, especialmente julio y agosto, y favorece segmentos clave como el turismo familiar y vacacional. Destinos consolidados en Andalucía, Baleares y la Costa del Sol podrían ver récords de ocupación, mientras que cadenas hoteleras como Meliá, Iberostar o Riu se preparan para un verano históricamente rentable.
No obstante, el aumento de los costes energéticos —que representa hasta el 20% de los gastos hoteleros— y las nuevas tasas turísticas en Cataluña, Baleares y País Vasco generan un dilema. Exceltur propone una moratoria fiscal hasta que el suministro energético se estabilice, algo que los expertos prevén no antes de 2027. La medida busca mitigar la presión sobre las cuentas de las empresas y evitar que la oportunidad se diluya entre costes crecientes.
Más allá del dinero: la España que gana imagen internacional
El efecto del conflicto va más allá de los euros. España refuerza su reputación como destino seguro, atractivo y competitivo frente a la incertidumbre geopolítica en Oriente Próximo. Esta “ventana de oportunidad” podría consolidar un cambio estructural: viajeros que descubran la oferta española podrían convertirse en visitantes recurrentes, generando un efecto positivo en los próximos años.
Mientras el mundo mira hacia Oriente Próximo, España se posiciona como refugio de sol, cultura y tranquilidad. El desafío ahora es equilibrar la bonanza turística con la sostenibilidad económica, manteniendo la competitividad frente a los destinos vecinos y protegiendo la rentabilidad de un sector que representa ya el 12,8% del PIB nacional. @mundiario