
Lejanos parecen los días en que Claudia Sheinbaum se reunió con Trump sólo por motivo del Mundial de fútbol. Ni los aranceles ni las estrategias contra el crimen organizado han merecido mayor tiempo que unas cuantas llamadas telefónicas en las que la presidenta mexicana sólo apunta en su libreta de taquigrafía mientras que el mandatario naranja dicta sus órdenes.
El ataque contra el CJNG en el que Nemesio Oseguera perdió la vida fue una de las decenas de exigencias del estadounidense, sin importarle que hoy el mundo tenga miedo de viajar a nuestro país por la inseguridad reinante.
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Hoy, cuando sólo faltan 99 días para el inicio de la Copa del Mundo, todo parece indicar que México presentará a los ojos del mundo una cara poco favorecedora.
Aunque se haga hasta lo imposible para tener todo listo, sabemos que muchas obras que se tenían previstas inaugurar antes de la justa mundialista quedarán inconclusas.
En la Ciudad de México se asegura que el Estadio Azteca no estará 100 por ciento listo para el día del tercer juego inaugural que recibe esta histórica sede.
Hace unos días se anunció la cancelación por parte de FIFA de 800 habitaciones de distintos hoteles en la capital, lo que generó un sinfín de especulaciones en torno al motivo de la cancelación del 40 por ciento de las reservaciones hechas por el organismo organizador.
Tanto fue el ruido, que fiel a la costumbre de la 4T, Clara Brugada, jefa de gobierno de la CDMX, trató de minimizar la noticia diciendo que no se trataba de una cancelación, sin que en realidad se habían liberado estos cuartos.
Explicación que recordó aquello de que el Tren Maya no se descarriló, sino que sufrió una interrupción del flujo sobre la vía.
Hoy, cuando estamos a poco menos de tres meses del inicio del tercer Mundial en tierras mexicanas, al menos las sedes de la Ciudad de México y de Monterrey tienen todavía muchos pendientes que difícilmente se solventarán.
Por un lado, en el Estadio Azteca, ahora llamado Banorte, continúan las obras y no se ve para cuándo puedan estar listas.
Por lo pronto, ya anunciaron que se continuarán hasta después de la Copa del Mundo las mejoras en la iluminación y se interrumpieron también las obras en el estacionamiento.
Tan atrasados van con las obras, que si el estadio no cumple con los estándares técnicos y los tiempos exigidos por la FIFA, algunos encuentros podrían reubicarse a otras sedes, lo cual redundaría en grandes pérdidas económicas, además de un duro golpe a la imagen de México como país.
En cuanto a la sede de Monterrey, quienes hemos estado en tierras regias en los últimos días hemos atestiguado que el caos vial sigue siendo la constante de todos los días, y más desde que iniciaron las obras del metro.
Aunque estaba previsto que el tren elevado prestara servicio a los más de 350 mil turistas que llegarán a la Sultana del Norte, debido a que el proyecto principal de movilidad urbana estará inconcluso para el compromiso internacional, se integrarán al saturado parque vehicular regio otros 4 mil autobuses, los cuales serán destinados a dar servicio a los visitantes.
Por si fuera poco, el que para el gobernador neoleonés sería el mayor Fan Fest de la historia de los mundiales no cuenta aún con patrocinadores debido al poco atractivo del calendario de partidos a disputarse en el Estadio Monterrey.
Al día de hoy, el mayor reto para la sede de Guadalajara, en particular, es el de la seguridad pública.
Luego de la captura y muerte de Nemesio Oseguera, líder del CJNG, el mundo fue testigo de la ola de violencia desatada en al menos 20 estados de México por la delincuencia organizada.
Esto prendió las alarmas no sólo en la FIFA, sino también en distintos representantes que vendrán al país. Sin embargo, la presidenta tomó una gran medida al anunciar que se desplegará un operativo de seguridad en las sedes mundialistas con cerca de 100 mil elementos del Ejército Mexicano, de la Guardia Nacional y de policías locales.
Hoy, a 91 días del inicio de la justa mundialista, el gobierno de México y los gobiernos de la CDMX, Jalisco y Nuevo León deben poner toda la carne al asador para que una vez más México brille ante el mundo como el país grande que es y así evitar que se siga escribiendo, como hasta ahora, la crónica de un Mundial fallido por la mala planeación.