Sé que la frase más famosa de Jim Lovell no es la que voy a citar, pero me parece un buen punto de partida. Lovell fue el comandante de la fallida misión del Apolo 13, en el que estuvieron a punto de morir él y sus compañeros. De acuerdo con sus memorias, cuando Neil Armstrong pisó la Luna, señaló que ahora vivían en un mundo en el que los seres humanos habían llegado al cuerpo celeste más cercano. Supongo que en su libro de memorias y en la película de Ron Howard (Apolo 13, 1995) la sentencia quiso evocar lo grandioso que es el esfuerzo humano, por cierto, siempre y cuando se haga bajo la guía de los Estados Unidos.
Se dice que la carrera espacial de los años 60 trajo muchos desarrollos prácticos en el terreno de la tecnología y la resistencia humana. No quiero ser aguafiestas, pero entre esos maravillosos desarrollos tecnológicos están los sofisticados misiles que Estados Unidos ha arrojado sobre Irán en las últimas semanas. Sí, fuimos capaces como especie de llegar a la luna, pero seguimos haciendo guerras de manera salvaje por el control territorial y de recursos.
Más de 50 años después que el Apolo 17 alunizara, se lanzó el Artemis 2 que circunnavegó nuestro satélite y representa el primer paso para establecer una colonia humana en la Luna. El mismo 2 de abril en que despegó esta nueva nave, el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED) anunció que solicitará al Secretario General que presente la situación de las desapariciones forzadas en México a la Asamblea General de ese organismo. La idea de este Comité, según su propio documento, es considerar medidas de apoyo al gobierno mexicano para “la prevención, investigación, castigo y erradicación de este crimen.”
Para los gobiernos de la 4T, el informe del Comité es un balde de agua fría porque exhibe ante el mundo su fracaso no sólo en su gestión contra la delincuencia organizada, sino en algo más esencial: la protección de la población civil. En el documento se sostiene que existen indicios fundados de que “en México se han cometido y se siguen cometiendo desapariciones forzadas como crímenes de lesa humanidad”. Aunque el Comité no encontró pruebas de una política a nivel federal para cometer desapariciones forzadas, sí identificó el involucramiento de autoridades de distintos niveles.
Por supuesto, el gobierno de Sheinbaum ha rechazado el informe diciendo que no toma en cuenta los esfuerzos de su gobierno y es tendencioso. La mandataria miente, en varias partes el documento reconoce esos esfuerzos, pero los considera insuficientes. Muchos expertos en el tema han considerado que el Comité abrió una puerta que el gobierno debe aprovechar para poner sobre la mesa las medidas adecuadas para frenar las desapariciones y crear mecanismos de búsqueda e identificación de restos humanos expeditos, en lugar de dejar sobre los hombros y los pies cansados de madres buscadoras esa solitaria responsabilidad.
Tristemente, desde su llegada al poder, Sheinbaum ha mostrado una clara tendencia a cubrir complicidades, omisiones y malas decisiones de sus compañeros de “movimiento”. Desde luego, no puede admitir el informe del Comité porque de seguir las investigaciones se podría encontrar con personajes muy conocidos.
Regresando al Artemis 2, hay que subrayar que ahora, la carrera espacial es distinta a la de hace media centuria, pero ambas comparten su apariencia noble. Frases como “avance de la humanidad” o “proeza” se escuchan a menudo. En los años 60 la competencia espacial se trataba de llegar a la Luna primero. Los soviéticos la perdieron y el costo económico para su país fue enorme. Una vez que los estadounidenses vieron al Apolo 11 alunizar comenzaron a perder el interés. Tan fue así que el lanzamiento del Apolo 13, en 1970, ni siquiera fue televisado.
Ahora la carrera es contra China, pero sobre todo por los recursos que hay en nuestro satélite. El gobierno de Estados Unidos no está solo en el esfuerzo económico, como en los 60, ahora Space X, Boeing y Blue Origin lo acompañan, por supuesto con sus peticiones de propiedad sobre lo que encuentren. Sí, habrá nuevos aportes a la ciencia, pero no seamos ingenuos, la llegada a la Luna es parte de la lucha por materias primas y territorios estratégicos.
Curioso que, en la misma semana, considerada Santa en México, hayan confluido una guerra, una carrera espacial y el informe de los desaparecidos en nuestro país. La misma especie que lleva a cabo proezas tecnológicas usa esta para amenazar con acabar con una civilización en una tarde.
No, no son dos caras de nuestra humanidad, es la misma. Ahora sí, retomemos la más conocida frase de Jim Lovell: “Houston, tenemos un problema”.