
El problema multidimensional de las personas desaparecidas en México afecta simultáneamente el ámbito humanitario, institucional, doméstico e internacional. No sólo afecta a la víctima sino también a sus amigos y familiares que viven en incertidumbre permanente sin dar espacio a un cierre emocional al no permitir la despedida de un ser querido. Evidencia, además, fallas en la esfera de seguridad, justicia y gobernanza porque están reduciendo la legitimidad del gobierno. En conjunto, se erosiona el contrato social entre Estado y ciudadanía.