Ciudad de México.- El repunte en el precio del combustible turbosina y otros, provocado por la guerra en Medio Oriente, pone en aprietos a las aerolíneas que tendrán que pasarles la factura a los turistas, coincidieron analistas consultados por El Gran Diario de México.
El Inegi encontró que la turbosina se encareció 32.1 % en marzo y fue la mayor alza de precio desde noviembre de 2022, cuando el combustible de aviación subió por la invasión de Rusia a Ucrania.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) calcula que la turbosina representa un tercio de los gastos totales de las aerolíneas.
Tráfico en enero y febrero de cada año. Fuente: Inegi y Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC)
El director de PetroIntelligence, Alejandro Montufar, confirmó a este diario que la turbosina subió de precio en diversas terminales del país y explicó que, al igual que otros combustibles, reacciona a los mayores costos de importación por las tensiones en Medio Oriente, que mantiene los petroprecios en cerca de 100 dólares por barril.
El presidente de la Asociación para la Cultura y el Turismo en América Latina, Armando Bojórquez, dijo que el mayor precio de la turbosina ha provocado la cancelación de vuelos charters, ya que el combustible es uno de los principales costos en la aviación.
“Si el costo operativo sigue alto va a impactar en rutas importantes y afectará el turismo”, comentó a esta casa editorial el también presidente de Grupo Bojórquez.
Durante marzo, cuando arrancaron las vacaciones de Semana Santa, los boletos de avión se encarecieron 10.7 % y fue el mayor aumento de precio desde diciembre de 2024, de acuerdo con el Inegi. El analista del sector de aviación en Verum, Jonathan Félix, expuso que las aerolíneas tienen coberturas frente a la volatilidad en el precio del combustible.
Mientras más corto es el plazo, mayor cobertura tienen las aerolíneas, por lo que las afectaciones por la turbosina se reflejan después de unos meses, según el tipo y tamaño del contrato.
Las coberturas hoy son más caras debido a la situación geopolítica, por lo que probablemente las aerolíneas dejen de cubrirse”, explicó.
“En caso de que el conflicto en Medio Oriente persista y los petroprecios se mantengan altos, es probable que se junte el costo de la turbosina con la mayor demanda por el Mundial de Futbol y las vacaciones de verano”, advirtió Jonathan Félix durante una entrevista con EL UNIVERSAL.
“Las aerolíneas estarán en complicaciones, pues el combustible impacta en su rentabilidad, pero tampoco pueden subir tanto las tarifas porque disminuirá el factor de ocupación”, señaló.
Antecedente
“Boletos de avión más caros son una amenaza para el turismo, ya que influyen en las intenciones de viaje. La escalada en los boletos que se registró en 2022 puede repetirse este año”, dijo.
Aunque la guerra termine pronto, el analista de Verum indicó que la infraestructura petrolera del Medio Oriente se encuentra dañada, por lo que tomará tiempo para que bajen los combustibles.
El consultor en economía turística del Grupo Empresarial Estrategia (Gemes), Humberto Molina, destacó que el componente que más impacta en los costos de un vuelo es el combustible, que puede llegar a representar entre 30 % o 40 % del total.
“Un incremento en el precio de la turbosina necesariamente se termina reflejando en el precio final del boleto, lo cual encarece el costo de viajar e impacta al turismo que llega por vía aérea, que ya muestra señales de debilidad en su desempeño”, comentó.
“Las aerolíneas reaccionan a la turbosina dependiendo de si el alza se percibe como pasajera o de mayor duración, aplicando un sobreprecio por el combustible caro o cobrando por otros servicios, como por ejemplo que todo el equipaje tenga un cargo o por elegir asiento”, dijo a este diario.
Añadió que las consecuencias políticas y económicas del conflicto en Medio Oriente pueden reducir el flujo mundial de turismo.
“El incremento en el precio de pasajes de avión y la incertidumbre sobre el desempeño de la economía, con posibilidades de mayor inflación y recesión, afectarían las intenciones de viaje”, concluyó Humberto Molina.
JRL