Ciudad de México.- El derrame de hidrocarburo en costas de Veracruz impactó la pesca ribereña y ahora especies como sierra, pámpano y jurel dejaron de recalar en puntos como La Barranca, en Alvarado, donde pescadores reportan jornadas con capturas mínimas sustituidas por sardina.
La afectación pegó durante todo el periodo vacacional de Semana Santa, temporada en la que tradicionalmente se registra el mayor volumen de pesca y derrama económica para las familias de la zona.
“Afectados ya estamos, la especie de pesca que nos venía todos los años en esta época, la sierra, el pámpano, el jurel, no ha querido recalar aquí”, dijo a medios locales el pescador Andrés Santos Román.
“Miren lo que agarramos ahorita, pura sardina, no sale nada de pescado bueno, se ahuyentó”, lamentó el trabajador del mar al mostrar sus redes casi vacías de especies comerciales.
Aunque los pescadores señalaron que la mancha del derrame ya no es visible en la superficie del agua, el impacto negativo persiste en la actividad productiva diaria.
Los afectados atribuyen el fenómeno al olor y a los residuos del petróleo en el agua, factores que habrían desplazado a los cardúmenes hacia otras regiones fuera de su alcance.
“A lo mejor el olor a petróleo con la grasa que venía encima del agua, se ahuyentó el pescado que recala todos los años”, explicó el entrevistado sobre el comportamiento de las especies.
Antes del derrame, aseguró, los pescadores ribereños podían capturar hasta 10 o 12 toneladas de jurel por cada lance de red realizado.
“Ahora, no los hemos conocido, al jurel”, añadió el pescador con preocupación ante la falta de ingresos para el sector.
Además de la caída estrepitosa en las capturas, los trabajadores reportaron daños económicos directos por la afectación a sus artes de pesca y redes manchadas.
“Hay compañeros con dos o tres gazas dañadas; cada una cuesta seis o siete mil pesos ya armada”, indicó sobre las pérdidas materiales que enfrentan.
También denunciaron que el chapopote persiste enterrado en la arena por efecto de la marejada y que en algunas zonas críticas no se han realizado labores de limpieza profunda.
El pasado 4 de abril, a un mes de que el hidrocarburo comenzara a impactar las costas del Golfo de México, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, presumió una supuesta captura masiva de peces en el municipio de Alvarado.
La mandataria estatal publicó en sus redes sociales un video celebrando lo ocurrido en la Playa de Mata de Uva, en la zona conocida como la Riviera Jarocha.
“Hoy la gran pesca que se tuvo en las costas de Alvarado. Toneladas de jureles que los pescadores de la zona capturaron. ¡Playa de Mata de Uva! ¡Viva Veracruz!”, escribió la funcionaria en su publicación.
Abandonan toneladas de chapopote recolectado en Veracruz
Toneladas de chapopote recuperadas tras el reciente derrame en el Golfo de México permanecen olvidadas en centros de acopio temporales. La falta de un plan de disposición final por parte de las autoridades ambientales en México ha generado una nueva emergencia ecológica.
Los residuos tóxicos están expuestos a la intemperie, provocando filtraciones hacia el subsuelo. Las comunidades locales buscan exigir el retiro inmediato del material para evitar daños irreversibles en los ecosistemas costeros de México.
El hidrocarburo fue almacenado en bolsas de polietileno que han comenzado a degradarse por el sol y el calor extremo en las costas de México. Esto ha permitido que el crudo se vuelva líquido nuevamente y contamine la arena y vegetación local en el Golfo de México.
Pescadores de la región reportan olores fétidos y la muerte de fauna menor cerca de los depósitos improvisados. Denuncian que la limpieza inicial fue solo superficial, pues el peligro persiste mientras el chapopote no sea confinado en instalaciones seguras.
Expertos ambientales advierten que la filtración hacia los mantos freáticos en el Golfo de México podría contaminar el agua potable de las poblaciones cercanas. El costo de remediación aumenta con cada día que los residuos permanecen sin control.
Las dependencias encargadas de la protección ambiental en México no han emitido un calendario de recolección. Mientras tanto, las lluvias estacionales amenazan con arrastrar el material tóxico de vuelta al mar en el Golfo de México, reiniciando el ciclo de contaminación.
Organizaciones civiles han solicitado que se declare una alerta sanitaria en las zonas de acopio. Insisten en que el manejo de residuos peligrosos debe seguir protocolos estrictos para no agravar la tragedia original en el Golfo de México.
Finalmente, el sector turístico y pesquero teme que la permanencia de estos desechos dañe la economía regional a largo plazo. Exigen que se asigne presupuesto urgente para el traslado del chapopote a plantas de tratamiento especializadas.