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Quadratin 12 Apr, 2026 08:42

Oaxaca y el sueño bajacaliforniano, nos separan más de 5,800 pesos

OAXACA, Oax. 12 de abril de 2026.- Tan lejos de Baja California y Baja California Sur. Más que los tres mil kilómetros que separan a la ciudad de Oaxaca de Mexicali —o los más de 4 mil 300 kilómetros que habría que recorrer por carretera para llegar hasta La Paz— son los más de cinco mil 800 pesos los que marcan la distancia entre estas entidades.

Esa es la brecha entre el salario promedio en Oaxaca y el sueño de la península de Baja California, donde se ubican las dos entidades mejor pagadas del país.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que, por sector, Oaxaca se ubica de forma constante entre los estados con menores salarios o, en el mejor de los casos, en la mitad baja de la tabla.

En actividades como agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, así como en restaurantes y servicios de hospedaje, la entidad figura entre las peor remuneradas.

En el campo, por ejemplo, el salario promedio en Oaxaca durante 2025 fue de mil 383 pesos mensuales, frente a los 8 mil 65 pesos registrados en Baja California.

En restaurantes y alojamiento, el ingreso promedio en Oaxaca fue de 4 mil 224 pesos, muy por debajo de los 9 mil 433 de Baja California y los 11 mil 122 de Baja California Sur.

El sector de la construcción presenta los mejores resultados relativos para el estado, con un ingreso promedio de 7 mil 632 pesos; sin embargo, la cifra sigue por debajo del promedio nacional, que supera los 11 mil pesos.

Para Álvaro Pérez, investigador en desarrollo económico del Instituto Mexicano para la Competitividad, estos datos no son aislados, sino reflejo de una estructura laboral débil.

“Oaxaca tiene un nivel de competitividad bajo en su mercado laboral. Hay dos datos clave: la informalidad, que ronda el 78%, muy por encima del promedio nacional de 56%, y un ingreso promedio de alrededor de 9 mil pesos mensuales, también por debajo de la media nacional”, explica.

La informalidad, añade, es uno de los principales factores que explican los bajos salarios. Aunque existen casos de trabajadores informales con ingresos altos, estos son minoría. La mayor parte corresponde a empleo precario: ambulantaje, trabajo doméstico o jornaleros sin prestaciones ni estabilidad.

“El gran problema es que la informalidad genera un círculo vicioso: bajos ingresos, falta de seguridad social, ausencia de ahorro para el retiro y escasa recaudación fiscal”, señala.

A esto se suma un factor estructural: la educación. Según Pérez, la falta de mano de obra calificada limita la creación de empleos de alto valor agregado.

“Mientras no haya suficiente población con educación superior o especializada, no se pueden generar trabajos mejor pagados. La economía se queda en actividades de bajo valor, como manufactura básica o servicios turísticos”, apunta.

Datos del Índice de Competitividad Estatal del IMCO muestran que en Oaxaca solo 15% de la población cuenta con educación técnica y superior. La entidad ocupa el lugar 32 del país en este subíndice.

Ni los servicios profesionales escapan:

El sueño bajacaliforniano se hace presente incluso cuando se revisa el sector de los servicios profesionales, financieros y corporativos que mide el Inegi: mientras durante 2025 el sueldo promedio en Oaxaca fue de siete mil 492, en Baja California Sur fue de 12 mil 658 en el mismo periodo.

Incluso dentro de una misma empresa, los salarios pueden variar significativamente entre estados. La razón, explica el especialista, responde a dinámicas de mercado: costo de vida, condiciones locales e incluso políticas como los salarios mínimos diferenciados en la frontera norte.

Intentar homologar salarios por decreto, advierte, podría tener efectos contraproducentes: “Si obligas a pagar lo mismo en todos lados, las empresas pueden reducir personal o incluso cerrar operaciones en las regiones menos rentables”.

Otros factores, como la inseguridad y la falta de infraestructura, también inciden directamente en los salarios.

“Cuando aumenta la violencia, se ahuyenta la inversión y se frena la generación de empleo. Lo mismo ocurre con la falta de infraestructura o de servicios financieros, que están ligados a la informalidad”, agrega.

El resultado es una economía que no logra retener talento. La migración interna  personas que abandonan sus estados en busca de mejores oportunidades— es otro indicador de esta debilidad estructural.

“Cuando la gente se va, estás perdiendo capital humano. Eso reduce la competitividad y limita aún más el crecimiento económico”, señala.

En términos de desigualdad salarial, el panorama es aún más crítico. Mientras a nivel nacional hay nueve personas que ganan menos de dos salarios mínimos por cada una que gana más, en Oaxaca la proporción asciende a 18 a uno.

“Es un dato escalofriante”, dice.

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