La verdadera carrera de la IA
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La multipolaridad de la carrera por la adopción de la IA es en parte resultado de la implementación de ambiciosas estrategias nacionales para acelerar su difusión por parte de economías europeas y asiáticas con grandes capacidades tecnológicas
Por Lee Jong-Wha, Project Syndicate.
SEÚL- El debate sobre la carrera mundial de la inteligencia artificial suele centrarse en la competencia entre los dos países que lideran las innovaciones en el área (Estados Unidos y China), con el resto del mundo relegado en la práctica a un papel de espectador. Pero aunque Estados Unidos y China están ampliando las fronteras del desarrollo de la IA (desde los modelos fundamentales hasta el diseño de semiconductores avanzados), el impacto económico de la tecnología no dependerá de estos dos países, sino de los que la usen.
La invención de tecnologías de uso general como la IA crea oportunidades nuevas, pero lo que realmente produce transformaciones es la difusión de esas tecnologías a los diversos sectores y economías. Los grandes aumentos de productividad derivados de la electricidad, del motor de combustión interna y de Internet demoraron décadas, porque las empresas tuvieron que reorganizar la producción, invertir en infraestructura y desarrollar nuevas capacidades.
Los primeros datos disponibles indican que es probable que la IA siga una trayectoria similar. El año pasado, más o menos el 16 % de la población mundial en edad de trabajar usó herramientas de IA generativa en forma mensual. Pero las tasas de adopción fueron muy diferentes entre países, y los que están adoptando la tecnología más rápido no son los mismos que lideran la innovación en IA. De hecho, mientras Estados Unidos y China compiten por desarrollar los algoritmos más potentes, un conjunto mucho mayor de países compite por acelerar y ampliar la integración de la IA en sus economías.
Según el Índice de Preparación Gubernamental para la IA 2025 (un estudio de casi doscientos países en áreas como la capacidad de formular e implementar políticas, la gobernanza, la infraestructura y la adopción en el sector público), el primer puesto en preparación para la IA lo ocupa Estados Unidos, seguido de Francia, el Reino Unido, los Países Bajos y Corea del Sur. Alemania, Singapur, China, Australia y Noruega completan los diez primeros puestos. El Índice de Preparación para la IA del Fondo Monetario Internacional (basado en indicadores de infraestructura digital, capital humano, innovación y regulación) sitúa a Singapur, Estados Unidos, los Países Bajos, Finlandia, Nueva Zelanda y Alemania entre las economías mejor preparadas del mundo.
La multipolaridad de la carrera por la adopción de la IA es en parte resultado de la implementación de ambiciosas estrategias nacionales para acelerar su difusión por parte de economías europeas y asiáticas con grandes capacidades tecnológicas. En Europa, las autoridades buscan combinar la adopción industrial de la IA con marcos regulatorios que promuevan la confianza y la innovación responsable.
En Asia, Singapur lleva adelante una importante inversión en infraestructura digital, capacitación de los trabajadores y experimentación en el sector público. Japón adoptó para la gobernanza de la IA un enfoque que prioriza la innovación y fomenta la experimentación y una colaboración estrecha entre el gobierno y la industria. Y Corea del Sur se puso el ambicioso objetivo de convertirse en una de las tres primeras potencias mundiales en IA. Iniciativas como la estrategia “Transformación Industrial mediante la IA” buscan integrar esta tecnología en sectores clave (por ejemplo semiconductores, industria automotriz, robótica y construcción naval) y al mismo tiempo ampliar la infraestructura informática y cultivar talentos en IA.
Estos líderes mundiales no son los únicos países que están tratando de acelerar la adopción de la IA. La India (que no tiene muchas empresas de vanguardia en el sector) busca liderar en aplicaciones y servicios basados en IA. Malasia presentó un plan de acción nacional cuyo objetivo es crear una economía totalmente impulsada por la IA, para que el país se convierta en un nodo regional de IA en 2030.
Estas iniciativas reflejan en parte la conciencia de las autoridades asiáticas y europeas de la necesidad imperiosa de lograr grandes aumentos de productividad que compensen el veloz envejecimiento poblacional, la contracción de la fuerza laboral y el aumento de presiones fiscales. En estas condiciones, la IA es una de las pocas alternativas realistas para lograr esas mejoras y sostener el crecimiento a largo plazo.
En última instancia, las mejores estrategias serán las que se centren en tres pilares complementarios. El primero es el capital humano. Fortalecer las competencias digitales y de resolución de problemas de los trabajadores es vital para que puedan colaborar en forma eficaz con los sistemas de IA. Esto demandará mejoras significativas en educación y aprendizaje permanente.
El segundo pilar abarca las capacidades tecnológicas. Los países deben invertir en forma sostenida en infraestructura informática, sistemas de datos y redes de investigación que apoyen la experimentación y la innovación.
El último pilar es la transformación industrial, que incluye la reorganización de los procesos productivos, la introducción de nuevos flujos de trabajo y la adopción de tecnologías complementarias. Simulaciones recientes del impacto macroeconómico de la IA sugieren que las economías donde una sólida infraestructura digital se combine con la fabricación avanzada o la provisión de servicios empresariales con uso intensivo de datos estarán muy bien posicionadas para sacar provecho de la tecnología.
En este sentido, países como Finlandia, Alemania, Singapur, Corea del Sur y los Países Bajos, así como Estados Unidos y China, parten con ventaja. En el caso de Europa, la amplia base industrial (que abarca desde maquinaria avanzada hasta sistemas energéticos) puede ser una ventaja muy significativa, al facilitar una adopción generalizada de la IA que contribuya a revitalizar el estancado crecimiento de la productividad. Pero algunos analistas señalan que el continente no puede tener grandes aspiraciones mientras no reduzca su dependencia del extranjero en materia de infraestructura digital y plataformas de nube.
El éxito de estas estrategias dependerá en gran medida de contar con instituciones y marcos de gobernanza que fomenten el progreso tecnológico y al mismo tiempo aseguren un uso responsable de la IA. Las prioridades deben incluir proteger la competencia, atraer talento global, dar apoyo a las startups y poner en práctica regulaciones que den respuesta a riesgos como el uso indebido de datos, los sesgos algorítmicos y un exceso de concentración de mercados.
Que la IA se convierta en un motor transformador de crecimiento global de la productividad dependerá no sólo del ritmo y de la dirección de la innovación, sino también de la capacidad de los países para adaptar sus instituciones, mercados laborales y sistemas de producción de modo tal de aprovechar las oportunidades creadas por la tecnología. La «carrera de la IA» no la ganarán sólo quienes logren avances revolucionarios en Silicon Valley o Hangzhou, sino también (e incluso más) quienes los apliquen de la forma más eficaz. Copyright: Project Syndicate, 2026.
Traducción: Esteban Flamini.
Lee Jong-Wha, profesor de Economía en la Universidad de Corea, fue economista principal del Banco Asiático de Desarrollo y asesor principal del presidente de Corea del Sur para asuntos económicos internacionales.
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