El arranque de 2026 dejó una señal de alerta para las finanzas públicas: la recaudación aduanera cayó 13% real en el primer bimestre , aun cuando el comercio exterior mantuvo un crecimiento sólido.
Entre enero y febrero, las aduanas captaron 207,591 millones de pesos, por debajo de los 229,717 millones registrados en el mismo periodo de 2025, de acuerdo con cifras de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) . El comercio exterior crece, pero la recaudación pierde dinamismo . Datos de Banxico apuntan que en los primeros dos meses del año, las exportaciones aumentaron 12.15% y las importaciones 15.19%, lo que confirma un mayor flujo de mercancías. Sin embargo, ese dinamismo no logró traducirse en mayores ingresos fiscales. Detrás de la caída se encuentra el desempeño de los principales impuestos al comercio exterior. El IVA en aduanas sumó 134,727.7 millones de pesos, con una caída real de 22.6%, mientras que el IEPS alcanzó 38,860.4 millones, con una contracción de 40.1%. Ambos rubros explican buena parte del retroceso total . De las 50 aduanas del país, 34 reportaron menores ingresos. Nuevo Laredo , la más importante del sistema, registró una caída de 22.7% real. Le siguió Manzanillo, con una baja de 17%, y Veracruz, con una reducción de 6.1%. El retroceso no se concentra en un solo punto, sino que se extiende a lo largo de la red aduanera. De hecho, la Secretaría de Hacienda refuerza esta lectura, al mostrar que los ingresos por impuestos a las importaciones registraron una caída de 7.2% real anual, afectados por la variación cambiaria y un efecto de alta base de comparación. El dato apunta a un fenómeno más amplio, donde factores macroeconómicos también presionan la recaudación.
Una recaudación bajo presiónLa caída cobra relevancia por el peso que tienen las aduanas en las finanzas públicas. Alrededor del 30% de los ingresos tributarios del país proviene de las aduanas , lo que las convierte en una fuente crítica para el Estado. ¿Qué significa esto? Cada punto que se pierde en su recaudación impacta de forma directa la capacidad del gobierno para financiar gasto público. El escenario se vuelve más complejo ante los cambios institucionales, pues las aduanas atraviesan una transición en su liderazgo. Rafael Marín Mollinedo dejó la titularidad de la ANAM entre señalamientos por el aumento del huachicol fiscal y en su lugar fue designado Héctor Romero Gutiérrez, en medio del reto de sostener los ingresos en uno de los pilares fiscales del país. El relevo ocurre en un momento de presión por mejorar la eficiencia y contener las fugas de recaudación. El contraste con las metas oficiales eleva esa presión, ya que la Ley de Ingresos de la Federación 2026 prevé que los impuestos a la importación aumenten de 151,789.7 millones de pesos en 2025 a 254,756.8 millones en 2026, lo que implica un crecimiento real de 60.15%. El gobierno apuesta por fortalecer esta fuente de ingresos. De acuerdo con el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), los impuestos a la importación pasaron de representar 2.1% de los ingresos tributarios entre 2018 y 2023, a 2.8% en 2024 y 2.9% en 2025. Para 2026, se espera que alcancen 4.4%, con una tasa media anual real de crecimiento de 12.9% en el periodo 2018-2026 .
Control más estricto, menor eficienciaEl retroceso también refleja un cambio en el modelo operativo de las aduanas, porque la estrategia del gobierno de Claudia Sheinbaum busca reforzar el control, combatir el contrabando y cerrar espacios a la evasión fiscal. Para ello, ha impulsado reformas legales, mayor vigilancia y sanciones más severas. La iniciativa presentada el 9 de septiembre de 2025 incluyó digitalizar por completo las operaciones, fortalecer la coordinación entre el SAT y la ANAM, e incorporar tecnología para la trazabilidad de mercancías. El objetivo es frenar prácticas como la subvaluación, la triangulación o el llamado huachicol fiscal, que generan pérdidas millonarias. La reforma a la Ley Aduanera fue aprobada en octubre por el Congreso de la Unión y entró en vigor en este año. Sin embargo, este endurecimiento también tiene efectos en la operación . El reporte de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) advierte que el sistema aduanero mexicano enfrenta procesos más complejos, reglas cambiantes y mayores cargas administrativas para importadores. Las nuevas disposiciones elevan el riesgo de sanciones, aumentan la información requerida y reducen la flexibilidad en el despacho de mercancías. A esto se suma la reducción en el número de agentes aduanales activos, ya que desde 2023 no se han abierto nuevos procesos de certificación. El resultado es un sistema con mayor control, pero con menor capacidad operativa. En algunos casos, incluso se obliga a canalizar productos por puertos específicos, lo que eleva costos y complica la logística. Más comercio no garantiza más recaudación cuando el sistema pierde eficiencia . Un entorno con mayor supervisión puede frenar la evasión en el largo plazo, pero en el corto genera cuellos de botella que afectan el flujo de operaciones y la captación de ingresos.
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