
La aerolínea Magnicharters atraviesa uno de los momentos más críticos desde su fundación. La Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) decidió suspender su certificado de operador aéreo luego de que la empresa cancelara de forma unilateral sus vuelos y se detectaran problemas de solvencia financiera. La medida, aunque temporal, coloca a la compañía en una situación límite dentro del sector aeronáutico nacional.
El 11 de abril marcó un punto de quiebre. Ese día, la aerolínea dejó de operar todos sus vuelos programados durante dos semanas, afectando principalmente a pasajeros en el aeropuerto de Cancún. La cancelación masiva generó incertidumbre inmediata, especialmente entre quienes ya contaban con paquetes turísticos pagados.