
Hace dos meses, el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, prometió que sería un “gran año” para las relaciones entre China y Estados Unidos. Tenía razón, pero quizás no de la manera que esperaba.
Wang hizo estas declaraciones antes de la visita prevista del presidente estadounidense a Pekín en marzo, que habría sido el primer viaje de Donald Trump a China desde 2017.