“La inflación es el precio de los gastos del gobierno que pensabas que eran gratis“.
Ronald Reagan
¡Qué bueno que la presidenta Sheinbaum ha vuelto la vista a la inflación!, porque es el cáncer más dañino para los pobres. Me parece, sin embargo, que no ha entendido la naturaleza del fenómeno, ya que piensa que se puede domar con acuerdos cupulares o con la manipulación de los precios de la gasolina.
En su mañanera del 14 de abril la presidenta declaró que no hay “ninguna razón para el aumento del precio de la tortilla, porque los granos de maíz están en el nivel más bajo, yo creo que de la historia”. Exclamó, además: “¿Cómo es posible que el kilo de jitomate en las tiendas del ISSSTE esté a 20 pesos y en Walmart esté a 80?”. La solución, para ella, es llegar a acuerdos con los grandes empresarios: “Por eso esta semana tengo reunión del PACIC, el jueves, con productores, comercializadores, todas las tiendas de autoservicio, productores de los distintos productos, porque vamos a hacer todo lo necesario para que no haya inflación, incluso lo que estamos haciendo en gasolina y diésel, que es un esfuerzo muy importante”.
Así trataba de resolver los problemas el viejo PRI. ¿Se acuerdan de los “pactos de solidaridad”? Esos acuerdos cupulares no tuvieron ni tienen hoy ningún efecto en la inflación. A lo mucho, las grandes cadenas bajan los precios de unos cuantos productos, que sirven de gancho para atraer clientes, pero esto representa una competencia desleal para los pequeños comerciantes.
Milton Friedman, el estadounidense que ganó el Premio Nobel de economía de 1976, argumentaba que “La inflación es siempre y en cualquier lugar un fenómeno monetario”. Podrá uno estar de acuerdo o no, pero nadie puede negar la relación entre política monetaria e inflación. En México, sin embargo, el gobierno impulsa políticas monetarias y fiscales que promueven la inflación. El déficit de presupuesto cerró en 2025 en 4.3 % del PIB, cuando Hacienda había prometido 3.9, lo cual inyecta dinero a la economía y produce inflación. El Banco de México, en lugar de respetar su mandato constitucional de combatir la inflación, bajó el 26 de marzo su tasa de referencia en 25 puntos base para colocarla en 6.75 %, lo cual promueve la creación de dinero a través del crédito y genera inflación. El gobierno ha promovido también la inflación con aumentos del salario mínimo por arriba de la productividad: 20 % en 2024, 12 % en 2025 y 13 % en 2026.
México ya está sufriendo un brote inflacionario. Los precios subieron 4.59 % anual en marzo contra 3.8 % del mismo mes de 2025, lejos del objetivo de 3 % del Banco de México. Los productos agropecuarios subieron 8.77 %; las frutas y verduras, 21.77 %.
Esta enfermedad no se cura con pactos. El Paquete contra la Inflación y la Carestía (PACIC) es un acuerdo cupular que no incide sobre los factores reales de la inflación. Tampoco ayudan los controles de precios que de manera soterrada el gobierno está aplicando a la gasolina.
Iván Escalante Ruiz, director de Profeco, me reiteró ayer en entrevista: “No hay razón para que suban los precios. La presidenta ha estado pendiente en particular de las tortillas, la canasta básica y la gasolina”. Pero esto es no entender cómo funciona la inflación. Si el gobierno tiene un alto déficit fiscal, si el Banco de México baja los intereses, si se suben por decreto los salarios mínimos, si no se eliminan las barreras a la inversión, si no se acaba con las extorsiones criminales a los productores del campo, no habrá acuerdo cupular que detenga la inflación.
Hoteles
Los hoteles de Estados Unidos están bajando sus precios para el Mundial de futbol, advierte un artículo del Financial Times. Las políticas y declaraciones de Trump han asustado a muchos posibles visitantes, que prefieren no arriesgarse en un país que ahora perciben como autoritario.
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