
Hablar de herencia sigue siendo un tema incómodo para muchas familias en México. La falta de previsión es evidente: solo una minoría cuenta con un testamento, lo que abre la puerta a disputas legales y procesos largos tras el fallecimiento de un familiar.
El desconocimiento y algunas creencias culturales —como asociar el testamento con la mala suerte— han contribuido a que este trámite se postergue. Sin embargo, especialistas coinciden en que no dejar instrucciones claras puede derivar en conflictos familiares y gastos innecesarios.