En México, una decisión del Poder Judicial está cambiando la forma en que las empresas deben entender uno de los temas más incómodos del entorno laboral: las adicciones. Durante años, el consumo de drogas en el trabajo se ha asociado directamente con sanciones o despidos. Sin embargo, un nuevo criterio obliga a replantear ese enfoque desde una perspectiva distinta, más cercana a la salud que a la disciplina.
Este cambio es relevante, ya que en los últimos años, el consumo de sustancias ha crecido y su impacto en el entorno laboral es cada vez más visible.
La adicción deja de ser motivo de despido en México: así impacta a trabajadores y empresas
El Segundo Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito determinó que la farmacodependencia debe considerarse una enfermedad que puede generar incapacidad temporal. En consecuencia, las empresas no pueden despedir a una persona trabajadora que se ausente por esta causa.
El criterio, publicado en el Semanario Judicial de la Federación como tesis 2031965, establece que los empleadores deben privilegiar la rehabilitación antes que las sanciones. En lugar de rescindir la relación laboral, pueden optar por suspender mientras la persona recibe tratamiento.
Este criterio tiene como antecedente que, desde 2010, la Suprema Corte de Justicia de la Nación reconoció la adicción como una enfermedad, en línea con organismos como la Organización Mundial de la Salud, que la clasifica dentro de los trastornos mentales y del comportamiento.
La diferencia es que ahora ese reconocimiento impacta directamente en el ámbito laboral.
Esto no significa que desaparezcan las reglas. La Ley Federal del Trabajo mantiene como causa de despido el presentarse a laborar bajo la influencia de sustancias. Sin embargo, el criterio judicial introduce un matiz clave: no es lo mismo sancionar una conducta en el trabajo que castigar una condición de salud.
Despedir a alguien por su adicción podría considerarse discriminación en México
El nuevo criterio también abre la puerta a considerar ciertos despidos como actos discriminatorios. Especialistas como Alix Trimmer, fundadora de Laboral Interseccional (LAIN), señaló a El Economista que despedir a una persona por su condición de adicción —sin que exista una afectación directa en su desempeño— podría interpretarse como una rescisión injustificada.
El problema es que las empresas no están preparadas para este cambio. La mayoría de los centros de trabajo sigue abordando las adicciones desde una lógica disciplinaria, no desde un enfoque de salud.
Esto ocurre en un contexto donde el consumo de sustancias ya tiene impacto en el entorno laboral. De acuerdo con la Secretaría del Trabajo, el ausentismo puede ser dos o tres veces mayor en personas con adicciones, y cerca del 10% de los accidentes laborales están asociados a estas causas.
Además, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) muestra que el consumo en población en edad laboral ha aumentado en los últimos años, pasando de 11% a 16% entre 2016 y 2025.
El problema de las adicciones en el entorno laboral atraviesa distintos sectores. Actividades como el transporte, la manufactura o los servicios han reportado incrementos en el consumo, muchas veces vinculados a jornadas largas, estrés o presión por productividad. Un ejemplo reciente lo documenta El Sol de León, que reportó casos en Guanajuato donde el consumo de sustancias ya impacta directamente a trabajadores en industrias como la construcción, maquilas y el sector automotriz, reflejando que se trata de una problemática extendida.
Empresas no están preparadas para tratar las adicciones como un problema de salud
El cambio de criterio obliga a las organizaciones a replantear su papel. Ya no se trata solo de detectar o sancionar, sino de acompañar y prevenir. Guías como la de la Secretaría del Trabajo sobre prevención de adicciones plantean un enfoque distinto: educación, detección temprana y acceso a tratamiento, en lugar de castigo inmediato.
El problema es que este modelo aún no está implementado de forma generalizada. No hay protocolos claros, ni capacitación suficiente, ni una cultura organizacional preparada para gestionar estos casos. Esto deja a las empresas en una posición compleja. Por un lado, deben cumplir con el nuevo criterio legal; por otro, enfrentan riesgos reales en productividad, seguridad y operación.
En este contexto, el debate va más allá del despido injustificado. Reconocer la adicción como enfermedad implica aceptar que el problema también está vinculado a condiciones del entorno laboral que pueden propiciarla, y que su solución no depende únicamente del individuo.
Así, el nuevo criterio no solo cambia una regla, sino que expone una realidad: muchas empresas en México aún no están preparadas para tratar las adicciones como lo que son, un problema de salud pública con impacto directo en la economía, e incluso pueden contribuir a generar las condiciones que las detonan.
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La noticia
México reconoce la adicción a las drogas como enfermedad y cambia una regla laboral clave: el despido
fue publicada originalmente en
Xataka México
por
Valeria Romero
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