La entrada de OXIO a México, tras la adquisición de Telefónica en el país por 450 millones de dólares, enfrentará a la empresa con una base de usuarios de bajo valor, al tiempo que deberá evitar su erosión y ejecutar un reconocimiento de marca que permita a los usuarios ganar confianza en este nuevo operador, advirtió Ernesto Piedras, director general de la consultora The CIU.
Agregó que su éxito dependerá de su capacidad para transformar una operación debilitada en una alternativa relevante dentro del ecosistema digital.
En el estudio Nuevo ecosistema en el mercado móvil en inminente reconfiguración, Piedras señala que el reto de OXIO es mayúsculo dadas las condiciones de mercado en donde hay un Agente Económico Preponderante (AEP) que concentra más de 50 por ciento de las líneas móviles en el país, que es América Móvil.
“OXIO debe evitar los errores del pasado, la trayectoria reciente de Telefónica en México es la de un operador que perdió gradualmente su capacidad de competir. La caída en ingresos, el desplome en la venta de equipos y un ARPU significativamente por debajo del promedio del mercado revelan una erosión profunda de su posicionamiento competitivo”, añadió el directivo.
Detalló que la salida de Telefónica no fue abrupta, sino el resultado de un proceso prolongado de debilitamiento, marcado por su dependencia de la red de AT&T y la pérdida de ventajas frente a competidores con mayor escala o modelos más eficientes.
“La decisión de devolver espectro y vender sus activos de infraestructura marcó el inicio de su transición hacia un modelo dependiente de la red de AT&T quedó atrapada entre quienes compiten por valor y quienes lo hacen por precio”, comentó Piedras.
Consideró que OXIO apostará por un modelo basado en el concepto de Telecom-as-a-Service, que busca integrar la conectividad dentro de otros ecosistemas digitales y redefinir la competencia en el sector.