México está posicionado como uno de los cinco mercados líderes en pagos en tiempo real a nivel global, junto con India, Brasil, China y Tailandia. Sin embargo, la adopción de estos sistemas aún convive con una alta dependencia del efectivo, de acuerdo con la firma especializada en infraestructura financiera ACI Worldwide
En el país, los pagos en tiempo real se sustentan principalmente en el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), desarrollado y operado por el Banco de México. Este sistema, en funcionamiento desde agosto del 2004, permite transferencias electrónicas en segundos.
Apenas en la pasada Convención Bancaria, la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, informó que en el 2025 se realizaron 7,300 millones de transferencias a través del SPEI, por un monto que superó 16.8 veces el Producto Interno Bruto (PIB) observado en el 2025..
ACI Worldwide coincide en que el SPEI se ha consolidado como la infraestructura central del sistema de pagos en México.
Pese a esta base, la adopción de los pagos inmediatos aún no refleja todo su potencial económico.
“El SPEI ha tenido un éxito importante, pero lo que se debería buscar es cómo potencializar los rieles que ya se tienen y abrir eso para que sea más fácil al usuario final. Entre más abres la opción para que, a través de un mecanismo adicional, se puedan hacer transacciones, fomentas la economía. El efectivo es inmediato, pero requiere presencia física y manejo de dinero, mientras que la transacción digital permite operar en cualquier momento y desde cualquier distancia”, señaló Alberto Olivares, vicepresidente de Panamérica Hispana de ACI Worldwide.
Sin embargo, Olivares destacó que el sistema permanece subutilizado. El estudio “Pagos en tiempo real: impacto económico e inclusión financiera” de la firma antes citada estima que, con una adopción total, México podría liberar hasta 79,712 millones de dólares adicionales al año, por eficiencias operativas.
Este efecto estaría impulsado principalmente por la reducción de la economía informal, al desplazar el uso del efectivo y facilitar la trazabilidad de las transacciones, además de generar ahorros adicionales por 11,116 millones de dólares en costos operativos.
“Lo que el gobierno ha incentivado es que el comercio migre hacia el pago inmediato como una opción adicional para la población. A diferencia del efectivo, que implica cargar dinero y estar presente, los pagos electrónicos ofrecen la facilidad de realizar transacciones en cualquier momento. El reto ahora es avanzar en la modernización del sistema para hacerlo más sencillo, escalable e incluyente”, explicó Olivares.
Hacia el futuro
Hacia adelante, las proyecciones de la firma apuntan a un crecimiento sostenido. Para el 2028, se estima que el impacto macroeconómico de los pagos en tiempo real alcance los 12,798 millones de dólares, equivalentes a 0.78% del PIB, con un efecto en la actividad económica similar al sostenimiento de 467,131 empleos.
En términos de captación del potencial económico total, México pasaría de aprovechar 11.4% en el 2023 (año de su último análisis) a 12.9% en el 2028.
“Eso habría que analizarlo en términos de cómo avanzar en la modernización para que el sistema sea más sencillo y responda al objetivo de inclusión financiera. La idea es que una persona no necesariamente tenga que contar con una cuenta bancaria para poder realizar un pago; ese es el tipo de soluciones que buscan los sistemas de nueva generación”, añadió Alberto Olivares.