nullPaloma Espinoza Cházaro/Ciudadanía y Café
@palomaechazaro
La educación en México no está en crisis… está en alerta roja. Y no lo dicen las opiniones, lo dicen los datos. En marzo de 2026, la UNESCO publicó un informe que coloca al país como “en progreso” respecto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero con focos rojos en algo básico: la lectura y el acceso a la tecnología.
Menos de la mitad de los estudiantes domina habilidades lectoras fundamentales. En primaria, el 42 % no logra una comprensión adecuada al finalizar este nivel. Traducido: leer no siempre significa entender. Y eso cambia todo.
A esto, se suma la brecha digital. Muchas escuelas siguen sin internet ni computadoras, y el acceso a herramientas tecnológicas es profundamente desigual. Así, hablar de habilidades digitales suena más aspiracional que real.
El resultado es un estancamiento educativo que se refleja en deserción, bajos resultados y una coordinación institucional que no termina de consolidarse.
Pero más allá de las cifras, las preguntas son incómodas: ¿qué estamos haciendo distinto? ¿Cuántas reformas educativas necesitamos para que realmente haya un cambio de fondo?
Porque reconocer el problema no es suficiente. Y aunque el panorama no es alentador, entender estas alertas es el primer paso.
Ojalá este texto haya sido fácil de leer… y sobre todo, de comprender.