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AM 21 Apr, 2026 04:02

¿Quién cuida en Guanajuato? Mujeres, atrapadas entre la pobreza y el trabajo doméstico

Guadalupe del Rocío Esparza cuidadora

Guanajuato.- Aunque se ha hecho un gran esfuerzo para alcanzar la democracia paritaria en México, al garantizar la participación política y paridad en la educación para las mujeres, una tercera esfera, la de la distribución del trabajo, no se ha consolidado, todo lo contrario: hay una mayor carga de trabajo para las mujeres, lo que representa un desafío de la agenda social.

Estas fueron algunas de las reflexiones durante el foro “¿Quién cuida mientras trabajamos? Sistema de cuidados en Guanajuato”, en el que participaron la diputada federal Patricia Mercado (MC), y Mónica Orozco, directora de la organización GENDERS e investigadora asociada externa del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

Esta última presentó los resultados del informe “Movilidad Social y Cuidados, un vínculo inseparable” durante el foro organizado por el colectivo “No + Pobreza”, el Consejo Coordinador Empresarial de León y la Universidad Iberoamericana campus León, sede del encuentro.

“Sin un Sistema Nacional de Cuidados, la movilidad social en México seguirá estancada: el 74% de quienes nacen en la base de la pirámide social no logran superar la línea de pobreza, en gran medida por las cargas de cuidado no compensadas”, advirtió Mónica Orozco.

Patricia Mercado MC Participaron la diputada federal Patricia Mercado (MC) durante el foro “¿Quién cuida mientras trabajamos? Sistema de cuidados en Guanajuato”. Foto: Martha Silva

Además de que el 76 % de quienes cuidan son mujeres.

El estudio muestra que a nivel socioeconómico más bajo, es más difícil para las personas cuidadoras (especialmente mujeres), tener movilidad social: encontrar un trabajo mejor remunerado, tener acceso a educación e incluso, a mejores servicios públicos, no solo por la cantidad de horas que invierten en estos cuidados, sino porque la mayor parte de las veces no son compatibles con un horario estructurado en la mayoría de los trabajos formales.

Cuidados, problema transgeneracional

Para Lupita del Rocío Esparza Moreno, una habitante del sur de León, las estadísticas dadas por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias son una dolorosa realidad.

Ella no solo se quedó sin trabajo cuando su papá, un pequeño empresario del calzado, sufrió un derrame cerebral y quedó paralizado de medio cuerpo. Ella y su esposo trabajaban en la maquila familiar, pero él se tuvo que ir a trabajar de albañil y ella se dedicó a cuidarlo, desde entonces no ha podido conseguir otro trabajo, formal o informal.

El comercio tampoco ha resultado una opción para Lupita, pues su familiar tiene la necesidad de cuidados de tiempo completo, porque en ocasiones ya no es consciente de muchas de sus acciones.

En diciembre, todavía pudo poner un puesto de dulces y churros afuera de su casa, pero la necesidad la llevó a empeñar los electrodomésticos con los que preparaba malteadas y otros alimentos. Ahora ya ni eso. El costo de internarlo en un centro privado ronda los 10 mil pesos mensuales, lo que escapa de su presupuesto.

El deterioro de la economía familiar ha alcanzado a todos los miembros de la familia: no hay para pagar la colegiatura de la preparatoria de su hijo y su hija, madre reciente, tampoco trabaja y ha sufrido para conseguir dinero para las medicinas de su bebita. Antes podía cuidar a su abuelo, ahora no: debe formarse, a veces, por horas, para acceder a una consulta en los servicios públicos de salud, pues la salud de la pequeña no es buena.

Lupita contó a AM que aunque fue a pedir apoyo al Municipio de León, se le otorgó una tarjeta bancaria con 500 pesos por mes, por cerca de un año, periodo que no sería renovado, como si se acabara la discapacidad dd su papá. También reconoció que recibió dos pláticas sobre cuidado de pacientes, que sí le sirvieron, pero ella requiere ayuda psicológica (se siente desbordada) así como cuestiones de fisioterapia, pues debe cargar a su papá para los desplazamientos al Hospital General de León. Su esposo ya se habría lastimado de un hombro precisamente por eso.

Al respecto, Mónica Orozco, del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, destacó que ya hay pláticas con el Municipio de León para a través del IMPLAN, el Instituto Municipal de las Mujeres y el DIF Municipal articulen políticas públicas que beneficien, de inicio al grupo de adultos mayores y con ello, también a sus cuidadoras primarias.

Participación de todos

Patricia Mercado, diputada federal y una legisladora involucrada en temas laborales y de derechos humanos, llamó a reflexionar sobre cómo transformar el Sistema Nacional de Cuidados en acciones de política pública.

Sugirió, de inicio, establecer cooperativas, con participación gubernamental, patronal y de los propios trabajadores o beneficiarios del servicio de cuidados. Hizo notar que en ello tienen un papel fundamental los Municipios, pues son los que tienen contacto con las realidades locales, y es más sencillo para ellos invertir directamente en territorio.

Celebró la asistencia al foro de empresarios, en particular de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), pues mucho influye el diseño de las casas y los fraccionamientos para el aprovechamiento de los espacios públicos.

Patricia Mercado llamó, en particular, a dejar de diseñar las casas como “jaulas pequeñas” y al resto de los empresarios, a involucrarse en el cuidado de sus trabajadores, lo que incluye los traslados, en particular, de las mujeres, a los centros de trabajo, e incluso, en la prevención de la violencia familiar.

Por su parte, Carmen Eugenia Hernández Duarte, presidenta de la Canadevi en Guanajuato, dijo que este tema lo tienen en el eje “Crear comunidad”.

Índice de felicidad, falta de relacionarse entre las personas, espacios públicos, crear comunidad, distintos aspectos, como el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes. Que ante la reducción de las familias, los vecinos tienen esa posibilidad de sumarse a los cuidados. Y que ellos, como gremio desarrollador, tienen el compromiso de rescatar la vivienda abandonada.

No obstante, Carmen Hernández recalcó que en esto debe haber un trabajo en conjunto.

“Nosotros lo observamos: las áreas de donación, se hacen las canchas y todo el tema. Al paso de un par de años, están abandonadas, ¿a quién le corresponde dar ese seguimiento y ese cuidado?”, cuestionó.

Y llamó a integrar a la comunidad en los cuidados de los espacios públicos y privados, y así promover la buena vecindad.

HLL

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