La confianza de los inversionistas alemanes cayó en abril a su nivel más bajo en más de tres años, según reveló una encuesta publicada ayer 21 de abril, en un momento en que la guerra en Medio Oriente amenaza con frustrar la tímida recuperación de la principal economía europea.
La confianza de los inversionistas respecto al futuro de la economía alemana descendió 16.7 puntos durante el último mes y se sitúa ahora en -17.2 puntos, según la encuesta.
La confianza de los inversionistas se encuentra ahora en su punto más bajo desde diciembre del 2022, tras la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, ya que el aumento de los costos energéticos ha supuesto un duro golpe para los fabricantes alemanes.
Es incluso más baja que en abril del año pasado, cuando Donald Trump, presidente de Estados Unidos (EU), anunció aranceles globales de gran alcance.
“Las expectativas están volviéndose negativas”, afirmó Achim Wambach, director del ZEW, y añadió que la preocupación por el suministro energético a raíz de la guerra con Irán está “frenando la inversión y socavando el impacto de las medidas de estímulo del gobierno”.
Se esperaba que el gasto público desmesurado del gobierno del canciller alemán, Friedrich Merz, impulsara un cambio de tendencia para la potencia industrial este 2026, tras varios años de estancamiento.
El aumento de los precios del petróleo y el gas provocado por los ataques de EU e Israel contra Irán y el cierre casi total del estrecho de Ormuz han llevado a los economistas a recortar las previsiones para este año.